Datos curiosos : melones hembra y melones macho
Redondo de lomo de cerdo con champiñones
Esta receta es fácil de hacer y con un resultado final muy apetecible tanto visual como gustativamente hablando por lo que resulta apropiada para comidas de compromiso.
Redondo de lomo de cerdo, de aproximadamente 1 Kg (para 4/5 personas)
Medio kilo de champiñones
1 cebolla morada grande
Caldo de carne
Aceite virgen extra de oliva
Sal
Pimienta blanca
2 cucharadas de salsa de tomate
En primer lugar vamos a lavar y laminar los champiñones, vigilando que no quede nada de tierra. Si es necesario dejarlos en remojo, aún sin laminar, al menos 1 hora. Mientras, en una cazuela plana de barro, calentamos un buen chorro de aceite de oliva virgen extra. Colocamos el redondo de lomo que estará a temperatura ambiente y a fuego muy vivo lo doramos bien por todos lados, hasta casi ennegrecerlo, aunque eso sí, de forma breve para que el interior quede crudo. De esta forma "sellamos" el redondo para facilitar su posterior horneado. No se os ocurra pinchar la carne ya que los jugos saldrían y la carne quedaría dura. Dejamos reposar la pieza durante una hora apartada del fuego. A continuación horneamos la carne a 180 grados durante media hora.
Ahora vamos a cortar la carne en rodajas. Os recomiendo hacerlo en medallones anchos de un centímetro al menos. Observaréis que el corazón de la carne está crudo todavía, lo cual es deseable. Ahora, en la misma cazuela de barro donde hemos sellado la carne hacemos un sofrito con la cebolla muy picada y las dos cucharadas de salsa de tomate. Cuando el sofrito está hecho hacemos una capa de láminas de champiñones que cubrimos a su vez con medallones de lomo. A su vez los cubrimos de otra capa de champiñones. Echamos caldo de carne justo hasta cubrir todos los ingredientes y ponemos a fuego bajo hasta que reduce. Lo ideal es que el centro quede siempre muy poco hecho. No se puede remover la cazuela para evitar la rotura de los ingredientes, así que si queréis evitar que se pegue se debe hacer un movimiento circular como mucho.
Para condimentar se emplea media cucharada de pimienta blanca y, atención, la sal debe suministrarse de acuerdo a la sal aportada por el caldo. Si el caldo de carne lo hacéis vosotros no habrá problema pero los caldos en pastilla o ya reconstituidos suelen llevar muchísima sal, por lo que no recomiendo añadirle.
Soufflé de yogur y patata
Una soufflé de rápida preparación excelente para acompañar platos de carne.INGREDIENTES :
Medio kilo de patatas
50 gramos de mantequilla
1 pote de yogur natural sin azúcar (125 gramos)
2 huevos
1 cucharadita de sal
1 cucharadita de perejil picado
Media cucharadita de pimienta negra molida
Queso parmesano rallado (opcional)
Hervimos las patatas hasta que estén blandas. A continuación las pasamos por el pasapurés y mezclamos con los 50 gramos de mantequilla, el yogur, la sal, el perejil, la pimienta y las yemas de los dos huevos. Debe quedar una masa homógenea que reservamos.
Ahora vamos a montar las dos claras que hemos separado. Para ello echamos un pellizco de sal y unas gotas de zumo de limón y batimos con las varillas hasta que se vuelven firmes. Es entonces el momento de mezclar las claras montadas con el puré. La mezcla se debe hacer con cuidado, a base de movimientos circulares de arriba hacia abajo para que las claras no pierdan volumen. Metemos en el horno precalentado a 180 grados, posición media, durante treinta minutos. Si queremos gratinarlo podemos espolvorear un par de cucharadas de queso parmesano rallado casi al final del horneado. Si lo hiciéramos al principio el peso del queso haría bajar el soufflé, de manera que gratinando casi al final también evitamos que un descenso brusco de la temperatura del horno al abrir la puerta nos "hunda" el resultado.
Plátanos, Coca-cola y la República Turca del Norte de Chipre
con vainilla natural ! Eso no quita que como bebida tenga un nulo interés gastronómico. El gran defecto de la Coca-cola, y de todas las colas en general, es la enorme cantidad de azúcar u otros edulcorantes que incorporan. Una lata de Coca-cola contiene el equivalente a 8 terrones de azúcar, lo cual es una barbaridad. ¿Por qué tanto azúcar? En primer lugar para disimular un gusto bastante insípido. En segundo lugar porque buscan atraer a los más jóvenes (ya sabemos que lo dulce es el sabor de la infancia) y finalmente, más prosaicamente, porque los alimentos que se toman fríos o muy fríos siempre parecen menos dulces de lo que en realidad son. Esta es una regla empírica de la cocina : si tenemos un producto que se puede tomar caliente o frío, la cantidad de azúcar a incorporar sería inversamente proporcional a la temperatura para obtener en el comensal la misma sensación de dulzor. Como la cola es un refresco que se debería tomar frío o muy frío, la cantidad de azúcar ha de ser mayor. El azúcar de las colas no ha sido un tema baladí desde hace
algunos años. En Inglaterra, por ejemplo, hace unos años se prohibieron en los colegios las máquina expendedoras de refrescos al haber detectado un preocupante aumento de la obesidad infantil. ¿Consecuencia? se frustró el lanzamiento de un canal musical patrocinado por Coca-cola...y ese proyecto, ligeramente modificado, llegó a España donde fue lanzado hace dos años con el nombre de una conocidadiscoteca ibicenca. Se podría decir que los michelines rebotaron la cola hasta Ibiza. Ya ves lo que son las cosas.
Y como segundo apunte resaltar la connotación política que cuelga de la Coca-cola. Es innegable que siempre se la ha tomado como un icono mundial muy representativo del imperialismo norteamericano (si esto tiene algún sentido en la actualidad). La ubicuidad conseguida por la Coca-cola, basada en meras estrategias de marketing, parece rememorar en los países orientales el poder del omnipresente dólar o de los ejércitos estadounidenses. Esto también es fantasía en gran parte. Que se sepa la Coca-cola nunca ha promovido golpes de estado ni influido en la política internacional. Veo difícil incluso que el gobierno norteamericano la favoreciese cuando hay miles de empresas en sectores estratégicos - aeroespacial, militar, recursos petrolíferos - que sí podrían beneficiarse de la estrategia de Estados Unidos en asuntos exteriores.
Si analizamos por tanto la Coca-cola como un raquítico jarabe que además es portador de un sambenito político-cultural sería difícil explicar por qué ejerce tanta fascinación incluso en los países más antagónicos. Pues
así es. No hay país del bloque comunista o de la comunidad musulmana que no se haya lanzado a producir con mayor o menor fortuna un sucedáneo de la Coca-cola. En mis viajes por Oriente Medio conocí la ZamZam cola, elaborada en Irán (¡toma ya!), la Parsi cola , de la misma nacionalidad (!) así como la Cola Turka, respuesta "anti-imperialista" de Turquía. Otro tanto ocurría con los países del Este. Los sabores obtenidos por estas pseudo colas estaban más o menos conseguidos aunque claro, desde mi punto de vista, alcanzar el sabor de la coca-cola o de la pepsi-cola no es realmente mérito alguno.
La Cola-Turka nace a mediados de los noventa como reacción a la dominación ab
soluta que ejercen la Pepsi-Cola y la Coca-cola en Turquía. Los bares y restaurantes sirven una u otra de forma exclusiva de manera que el cliente no es capaz de elegir aquella que más le agrade a menos que cambie de establecimiento. A pesar de que Turquía se define como un país laico y es firme aliado de los Estados Unidos tiene un fondo muy preocupante de radicalismo religioso que alcanza todos los estamentos. En principio el ejército es profundamente laico y se considera así mismo como heredero directo de las enseñanzas pro-laicas establecidas por Atatürk Kemal (Kemal era el nombre, Atatürk era una especie de apodo que venía a significar Padre de los
Turcos). Los militares son garantes de la laicidad del Estado y se oponen a cualquier intento de la religión de inmiscuirse en asuntos que no le sean propios. Esto no significa que aboguen por la democracia y de hecho ha habido varias dictaduras militares desde 1923, todas ellas de corte derechista ya que, aún hoy, los partidos de izquierda y no digamos el comunismo, se consideran enemigos a batir. A la sociedad civil se le ha impedido durante décadas el desarrollo normal de opciones políticas válidas. No hay socialdemocracia, ni socialismo, ni mucho menos comunismo que serían por otro lado conceptos demasiado abstractos para una gran masa de población prácticamente analfabeta. Los partidos tienen nombres tan rimbombantes como "Partido de la Madre Patria" y casi siempre se definen como nacionalistas con un trasfondo izquierdoso o derechoso muy ténue. La política externa de Turquía se ha basado en los tiempos modernos en la confrontación con Grecia, la tutela/invasión del norte de Chipre, su posición estratégica, pero mal administrada, como puerta de Asia Central y su posición - aún peor administrada por su amistad con Israel - de gran nación musulmana. La política interna ha sido más "fácil" porque se basa en dos grandes ejes : el control de la explosión demográfica – favoreciendo la emigración - y la lucha contra el terrorismo que ha derivado en un terrorismo de estado aplicado sobre la última gran minoría que queda en el país, los kurdos.
Dentro del complejo panorama político turco cabe destacar la acción de las grandes corporaciones económicas. Se trata de conglomerados industriales y de servicios que dominan la economía del país. Una gran corporación económica turca puede estar formada por centenares de empresas dedicadas a las más variadas actividades. Pueden ser empresas familiares - y casi siempre el núcleo fundacional es una empresa familiar - que durante años se han visto favorecidas por el nepotismo de los sucesivos gobiernos así como del aislacionismo económico de Turquía. Las grandes corporaciones como Sabanci, Çukurova, Koç y otras muchas han marcado la historia del país. Sin ellas no se explicaría que un país del tamaño de Turquía cuente con una red ferroviaria ridícula si no fuera por la existencia de grandes fábricas de automóviles, propiedad de las citadas corporaciones, que han hecho presión para que la única alternativa de transporte viable sea el coche. ¿Que si las autopistas en contra prestación son impresionantes? Bueno, pues tampoco. Porque el dinero fluye pero se queda a medio camino gracias a una administración muy poco transparente y unos bolsillos con demasiado agujeros.
La vida cotidiana en Turquía se mueve entre lo occidental y el radicalismo religioso de muchos ciudadanos. Hay un empate entre ambas opciones en ciudades como Estambul o las zonas turísticas del Egeo pero en la mayor parte de Anatolia el radicalismo gana por goleada. Difícilmente veremos muchachas en minifalda en Konya, Kayseri o Bursa mientras que basta darse una vuelta por la calle Bagdad de Estambul o por Bodrum para tener una buena muestra de muslos al aire. Erdogan, el actual Primer Ministro, representa la primera opción real que ha tenido un partido islámico de alcanzar el poder. Claro que para hacerlo ha tenido que moderar su discurso para hacerse aceptable por parte de las clases medias del oeste de Turquía...y sobretodo para que los militares no tengan motivos para actuar. Erdogan, no nos engañemos por su aspecto y discurso actual, fue alcalde de Estambul e intentó promover la separación por sexos en el transporte público, por ejemplo.
Las clases medias, pocas pero grandes defensoras del laicismo, han apoyado a Erdogan porque las alternativas políticas disponibles eran mucho peores y porque le atribuyen la bonanza económica que disfrutó el país hasta este año con una clara disminución de la inflación e indicadores económicos muy positivos. Es muy habitual en Oriente no analizar las causas y personalizar los éxitos prescindiendo, si ello es práctico, de las propias creencias personales. Estoy seguro que alguien de clase media en Estambul aceptaría viajar en un autobús segregado por sexos a pesar de ir en contra de su pensamiento y criticarlo en privado, siempre y cuando disfrutara de un buena posición económica. Curiosamente los conglomerados industriales también se acogen a un paraguas ideológico o bien laico o bien religioso. Así es posible que una determinada corporación tenga fábricas de coches, supermercados, canales digitales de televisión y a la vez destine ciertas cantidades a la fundación de mezquitas o la formación religiosa de futuros imanes. Otras en cambio, aún centradas en el mismo tipo de negocios, pueden promover la fundación de bibliotecas populares o centros de estudio internacionales. Todas estas operaciones "paralelas" son muy sutiles para no enemistarse ni con los militares ni con el gobierno, que siempre está muy mediatizado por los primeros, pero el hombre de la calle sabe perfectamente la afiliación de cada producto turco que compra.
Todo esto venía a cuento de la Cola-Turka. La Cola-Turka pertenece a un conglomerado industrial especializado en productos agroalimentarios denominado Ülker, de clara tendencia pro-religiosa. A los radicales turcos les escuece la supeditación de la política exterior turca a los Estados Unidos y sobretodo la relación privilegiada que Ankara siempre ha mantenido con Israel, lo cual no es extraño si pensamos que los principales enemigos de los turcos son los sirios y que gracias a esa alianza han mantenido a Oriente Medio en estado de permanente congoja. Pues bien, con todo los sucedido en Irak en la década de los noventa se formó en el norte del país una especie de Kurdistán libre, protegido por Estados Unidos, rico en petróleo y donde el ejército de Sadam Husseim no podía acercarse por temor a las represalias. Por cierto que este casi-Kurdistán, todavía existente, ha desarrollado formas muy laicas, muy prósperas y notablemente democráticas, todo un ejemplo para la zona. Los militares turcos, obsesionados con destruir el terrorismo kurdo, pretendieron invadir el norte de Irak y así acabar con las bases del PKK. Estados Unidos puso el grito en el cielo. Turquía iba a atacar el casi-país que le iba a servir para destruir finalmente lo poco-que-quedaba del régimen de Sadam. Así que USA le dijo tajantemente a Turquía : "ahí no te quiero ver". Desoyendo esta "orden-consejo" el ejército turco emprendió diversas acciones de represalia que fueron fulminantemente respondidas. Los soldados americanos detuvieron y "empaquetaron" a un grupo de soldados turcos enviándolos de vuelta a casa mientras que la diplomacia americana dejó claro que era la última advertencia.
Esta acción despertó una fuerte reacción anti-americana en las calles de Turquía. Hubo acaloradas manifestaciones y un rechazo de los productos americanos como son la Coca y la Pepsi-cola. A nadie se le ocurrió rechazar las medicinas de las farmacéuticas americanas o los aparatos clínicos de General Electric, si me permitís el sarcasmo. En este contexto nace la Cola-Turka como clara alternativa a las dos marcas predominantes. En breve espacio de tiempo se hizo su sitio en el mercado aunque eso sí, como nueva muestra de las contradicciones turcas, lanzando el producto comercialmente con spots televisivos filmados en Estados Unidos con Chevy Chase como protagonista.
No me atrevo a hacer una predicción a largo o medio plazo sobre el futuro político de Turquía. Mi teoría es que con unas clases medias con bajo nivel de movilización y unas masas importantes de radicales religiosos que además tienen gran número de hijos por familia, tarde o temprano estos radicales se harán con el poder parlamentario por simple presión demográfica. Y a partir de ahí todo es incierto. Lo mismo creo que ocurrirá con Israel, donde los judíos ortodoxos tienen un gran número de hijos y también en breve - si no lo han hecho ya, visto lo visto con Gaza - acabarán por situar en minoría a las clases medias judías, laicas, cultas, democráticas y occidentalizadas. Para horror de los palestinos.
Así que llegué al aeropuerto de Ercan (pronúnciese Erchán), cerca de Lefkosa, la capital de la República Turca del Norte de Chipre. Para situaros Lefkosa es Lefkosía en griego, aquella ciudad que en Occidente conocemos como Nicosia. Aterricé al anochecer en el pequeño aeropuerto con una terminal de llegada no mayor que una barraca de feria. De hecho no se podía decir que existiera tal terminal, puesto que la sala de espera estaba al aire libre, en la calle, entre el aparcamiento y el diminuto edificio. Ni siquiera me acordaba de la cara de mi cliente turco-chipriota y allí nadie sujetaba un cartelito con mi nombre. Con la usual precipitación con que emprendía mis viajes no había tomado la precaución de hacerme con su número de teléfono confiando en que todo se desarrollaría con "normalidad". Esperaba llegar desde Estambul, que mi cliente se encontraría allí con el dichoso cartelito y que además le reconocería fácilmente a pesar de haberle visto apenas cinco minutos hacía algo más de un año en una abarrotada feria de Londres. Así que esperé y esperé en la calle mientras lenta e inexorablemente oscurecía y oscurecía. Los turco-chipriotas recogían a los recién llegados en los sucesivos vuelos procedentes de Turquía mientras yo allí permanecía olvidado. Quedaba sólo un vuelo por llegar de Turquía antes de que el aeropuerto cerrara. Desde que había llegado permanecían en la calle un puñado de hombres, todos los cuales, descartados los que tenían apariencia de taxistas o guías turísticos, ahora tal vez podían ser mi cliente a pesar de que sus caras no me sonaban de nada. Cansado me dirigí al que parecía tener todos los números.
- Are you Mr Ahmed? (¿es usted el señor Ahmed?)
Arqueó las cejas dando un pequeño cabezazo hacia arriba mientras chasqueaba la lengua, modo que tienen los orientales de negar. Probé con el resto de hombres con idéntico fracaso. Había un muchacho relativamente joven sentado en el poyo de la entrada a la terminal que seguía mis indagaciones de forma distraída. No me dirigí a él porque supuse que habiéndome seguido con la vista si hubiera sido mi cliente lo lógico era que se auto presentara. Así que cuando descarté a todos
los presentes, arrastrando los pies y con cara descompuesta, probé por probar. El joven dio un respingo, se incorporó como de un letargo y me tendió la mano.
- I am Ahmed. (Soy Ahmed)
Me miró con una sonrisa mientras me escudriñaba porque él tampoco, después de más de una año de intensas
relaciones comerciales, no había conseguido poner rostro a aquel español que una vez conoció en Londres. Yo hice lo propio recordando vagamente aquel rostro, redondeado, con suaves labios casi femeninos, tan turco en definitiva.
La República Turca del Norte de Chipre es un estado ilegal solamente reconocido por Turquía que es de hecho el garante de su existencia. Chipre es una isla griega desde tiempos micénicos. Durante más de dos mil quinientos años toda su población fue griega, fuera cual fuera el Imperio que la dominara. En 1571 la isla fue arrebatada a los venecianos por el Imperio Otomano comenzando un traslado de turcos desde Anatolia hasta la isla. Ambas comunidades convivieron en
relativa paz hasta el siglo XIX en que se iniciaron los conatos violentos, apenas arbitrados por la ocupación de Chipre por Gran Bretaña en 1878 y su posterior anexión al Imperio durante la Primera Guerra Mundial.
La idea que guiaba a los nacionalistas greco-chipriotas era la Enosis, es decir, la unión con Grecia, tal y como ocurriría por aquella época con la otra gran isla de cultura griega, Creta. Los turco-chipriotas, en minoría, se conformaban con abogar por el Taksim, es decir, la partición de la isla en una zona griega y otra turca. Finalmente, después de años de violencia inter étnicas, Gran Bretaña accedió a otorgar la independencia a la isla bajo la premisa de que ambas comunidades abandonaran la Enosis y el Taksim. Habría un Presidente griego y un vicepresidente turco, mientras que existiría la posibilidad de veto si una ley o reforma atentaba contra los derechos de una etnia. Más o menos como se organizó el Líbano, otro país con enormes tensiones étnicas y religiosas (también con desafortunados resultados).
Toda vez obtenida la independencia ambos grupos maniobraron para desestabilizar el statu quo. Los turcos ejercían de forma sistemática su opción de veto, haciendo ingobernable la isla, mientras que los griegos preparaban un plan para unirse a Grecia. En 1963 el plan estaba ultimado por el Presidente Makarios y, como era de esperar, estallaron las tensiones entre ambas comunidades. Las fuerzas paramilitares de ambos bandos - hoy los llamaríamos terroristas - se dedicaron a asesinar indiscriminadamente a miembros de la etnia "enemiga", siendo los turco-chipriotas los más perjudicados en las refriegas iniciales. Las tensiones continuaron durante más de una década. En ese tiempo las comunidades turco-chipriotas se aislaron en zonas más o menos seguras protegidas por sus propios paramilitares mientras los griegos dominaban prácticamente todo el país. También se produjo un fuerte movimiento emigratorio hacia Gran Bretaña y Turquía, principalmente. El 15 de Julio de 1974 se produjo un golpe de estado apoyado por la Junta de Generales de Grecia que tenía como intención derrocar a Makarios e instalar a Nikos Sampson en su lugar. Este hecho fue el motivo aducido por Turquía para proteger a los restos de la comunidad turco-chipriota por medio de la invasión de la isla cinco días más tarde. Finalmente las Naciones Unidas establecieron una línea de seguridad entre ambas comunidades, la llamada "línea verde", que dividía la isla en dos zonas. El norte, invadido por Turquía, recibió a los restos de población turca que permanecía en el sur mientras que los greco-chipriotas perdieron de facto el control del norte recibiendo a un elevado número de refugiados que abandonaban su hogar después de más de 2000 años de permanencia. Nicosia quedaba dividida en dos mitades.
En un principio se suponía que iba a tratarse de una situación temporal. Al final la invasión y la consecuente redistribución étnica sirvió para apoyar la Taksim turca con la proclamación de la República Turca del Norte de Chipre. Este estado, que todavía existe, no se encuentra reconocido por ningún país a excepción de Turquía. Las Naciones Unidas han exigido reiteradamente a Ankara la retirada de las tropas turcas así como la existencia de un único gobierno unificado que en principio se ceñiría a seguir con lo acordado en 1960 para obtener la independencia de la isla. De hecho, los idiomas oficiales de la parte griega de Chipre – y del Estado unificado que sigue representando internacionalmente - siguen siendo el griego y el turco, la moneda se emite en ambos idiomas y en principio podrían enviar incluso a un cantante en lengua turca a Eurovisión ... si quedara algún turco parlante en el sur, claro está. [...]
Así que mi recién encontrado cliente me llevó a través de las montañas hacia el norte hasta la ciudad de Girne, la que para los griegos había sido Kyrenia. Ya era noche cerrada y a pesar de que me explicaba cosas del paisaje yo era incapaz de ver nada. Con la típica cortesía oriental me llevó hasta un restaurante que dominaba el puerto de Kyrenia. Aquel diminuto puerto con forma de círculo casi perfecto, que ya se adivinaba inútil para los grandes barcos de la actualidad, había sido fundado por los micénicos, los mismos de la Guerra de Troya. Luego se había hecho famosa gracias al libro "Exodo" de Leon Uris que más tarde se convirtió en una famosa película interpretada por Paul Newman. En ella un grupo de judíos, tras la Segunda Guerra Mundial, trata de escapar del campo de detención inglés para llegar a Palestina, la tierra prometida. Cuando el barco se halla en medio del puerto los ingleses descubren la treta y mandan cerrar la bocana de salida para obligarles a regresar. Los refugiados inician entonces una huelga de hambre hasta que consiguen que se les permita partir a Eretz Israel.
Ya casi de madrugada me condujo a un resort entre las montañas, el "Olive Tree". Se trataba del típico hotel de veraneo turco, lo suficientemente alejado de cualquier punto civilizado como para disuadir a los huéspedes de buscar diversiones fuera de sus muros. Este tipo de hotel, que no se diferencia demasiado de los que se pueden encontrar en la Riviera Maya o el Caribe, siempre me han parecido prisiones claustrofóbicas. Aquella fría primavera, como único cliente en un alejado bungalow, la inmensa piscina con su bar en el centro cubierto por un tejado circular de cañas y sus atracciones acuáticas cubiertas de suciedad me parecían dignas de lástima.
Ahmed tenía tres tiendas de electrónica. La principal, donde también se hallaba su despacho, estaba localizada en el centro de Lefkosa, a muy pocos metros de la línea verde, casi a la sombra del hotel Saray. La otra se hallaba en Girne-Kyrenia y la tercera estaba a punto de inaugurarse en Gazimagosa-Famagusta. La población del norte de Chipre no era demasiado grande pero su negocio era bastante importante porque había conseguido convertirse en el suministrador principal de electrónica para el ejército turco de ocupación. Según deduje de sus palabras no era demasiado partidario de los turcos "continentales". De hecho estaba molesto con su presencia y según me confesó, ese sentimiento estaba bastante extendido entre los turco-chipriotas de toda la vida, no de los nuevos que habían sido implantados en la isla desde 1974. Ahmed se sentía chipriota y en eso coincidía con mis clientes griegos del sur, que también hablaban de Grecia como de algo ajeno. Era curioso observar como la relativamente breve ocupación británica de la isla era utilizada por los indígenas de ambos bandos para explicar aquel distanciamiento con sus orígenes culturales. Ellos mismos se veían como seres prácticos, dinámicos y hasta podían confraternizar cuando se encontraban perdidos en megápolis como Londres, como si la disputa fuera en realidad un reflejo indeseado de la pugna turco-griega.
- Pero nosotros hacemos el kebap con cerdo - decía Andreas, mi socio griego.
- Sí, es una diferencia cojonuda - replicaba yo con cierto sarcasmo.
Pasé casi una semana en la parte turca de Chipre. Me llevó a muchos sitios aunque el que más me impresionó fue cuando me hizo entrar en la mítica línea verde ... a jugar al tenis. Y allí en medio de la línea verde, que se suponía era un lugar gran tensión, había un club de tenis donde jugué un poco con una turco-chipriota hermosísima que parecía la capitana de las cheerleader de alguna high school americana. Así que todo me parecía bien y aquel conflicto, visto también el cuartel general de los cascos azules donde perezosos soldados hacían la colada de calcetines, un asunto de opereta. Un día Ahmed me condujo con su flamante Mercedes Benz a algún lugar en las cercanías de Girne. Se detuvo frente a una mansión y me dijo que debía hacer cosas personales. Me ofrecí a quedarme en el coche pero me pidió que le acompañara puesto que no sabía cuánto tiempo le tomaría. Entramos en la mansión que se encontraba descuidadamente abierta y atravesando lujosas estancias llegamos hasta el jardín de atrás. En él había una inmensa piscina que probablemente doblaba en tamaño a las piscinas olímpicas. En una esquina, disminuida entre tanto monumentalidad de mármol, una mujer rubia cuarentona y coqueta hablaba en lo que me pareció una lengua eslava a través del teléfono inalámbrico. Sonrió a Ahmed mientras cruzaba púdicamente la bata alrededor de su bikini e hizo un gesto señalando algo "más allá". Al final del terreno el jardín se asalvajaba hasta confundirse con el bosque de pinos que lo circundaba. Algo se removía entre la maleza.
- Burda ! ('¡aquí!')
Giramos la cabeza y en una hondonada repleta de bananos un sexagenario en batí de seda palpaba los troncos de las plantas. Dialogaron un rato en turco hasta que noté que Ahmed le hablaba de mí. El hombre me miró largando :
- ¡ Me cago en la puta ! - en perfecto castellano.
Me eché a reir y a continuación me explicó en correcto inglés que era la única frase que sabía en español. Conversamos animadamente sobre todo y sobre nada mientras una sirvienta con reglamentaria cofia blanca nos servía en aquella extraña y diminuta plantación de plátanos unos buenos vasos de refrescante ayran.
Aquel hombrecillo con aspecto de propietario de burdel, bigotillo a lo Errol Flyn, me pareció muy simpático y digno de admiración. Casa acojonante, rubia imponente veinte años por debajo de su edad y tocándose los huevos en el jardín a las once de la mañana. Le pregunté que hacía en medio de aquella plantación.
- ¿Usted sabe, Mr Molina, cómo nacen los plátanos? - y negué con la cabeza .- Es algo muy curioso. Usted tiene la planta y en la base - y se agachó para señalarme el punto donde el tronco abandonaba la tierra - se empieza a formar el racimo de plátanos. A lo largo de los meses ves como el racimo crece y se va desplazando por el interior de la planta de la base hacia las hojas. Es como si en una mujer embarazada la tripa se empezara a desarrollar en los
talones y subiera por el cuerpo hasta alcanzar la cabeza. Y sube, y sube hasta que aparece entre las hojas y por el peso la planta se dobla y entonces la planta madre muere. Es hermoso pero muy cruel, ¿ no le parece, Mr Molina?
Había acompañado la explicación de tantos movimientos teatrales que no pude por menos de sentir compasión por los bananos. Ahmed me indicó que nos íbamos y di un fuerte apretón de manos a aquel sonriente hombre, casi como si fuera una muestra de pésame.
Enfilamos de nuevo la carretera en dirección a Lefkosa. Ahmed me explicó el hombre que acabábamos de visitar era su suegro, el padre de Tülim, su mujer. Le dije que me había parecido un tipo muy simpático e hizo el gesto de "si yo te contara". El ahora cultivador de bananas era el propietario de la planta de Nestlé en la República Turca del Norte de Chipre pero sobretodo se había hecho famoso porque en la década de los sesenta y setenta producía una cola llamada Bixi Cola que
tuvo mucho éxito en Turquía. Que un bien producido en la isla se exportara a la metrópoli no era cosa desdeñable, independientemente de la calidad del producto en sí. Claro que la potencia de las colas norteamericanas habían finalmente "matado" la Bixi que ya sólo era recordada vagamente allá por los ochenta.
- Entonces...- inquirí sabiendo que no era posible - la rubia de la piscina, ¿es la madre de Tülim?
- Su madrastra. Es una checa que tiene negocios de ropa en Praga. La madre de Tülim es francesa y sigue viviendo en Lefkosa, pero están divorciados. La madre de Tülim padeció un cáncer en la cara y su marido, el hombre "simpático", - me recriminó girando la cara - se divorció de inmediato de ella al quedar deformada.
Me quedé consternado. Me pareció una razón monstruosa para divorciarse de alguien.
- ¿Y Tülim sigue en contacto con él?, ¿y tú?
Ahmed se encogió de hombros. Me explicó que a fin de cuentas era el padre de su mujer y el abuelo de su nieto. Y que ambos le querían, por mucho que ni él y menos yo, lo comprendiéramos.
Un par de días más tarde vi a lo lejos a Tülim acompañando a una atractiva rubia de avanzada edad. Era evidente que la rubia belleza de la esposa de Ahmed la había heredado de aquella mujer. Reflejada en el aparador de la tienda pude contemplar el bocado del cáncer sobre su pómulo. Y entonces entendí que a veces, por mucho azúcar que le eches a la cola, sigue sabiendo amarga.
Extraído y resumido de mi libro "Recetas Orientales"
Macarrones con albahaca
Los llamados "acompañamientos" de los platos principales se suelen menospreciar o resolver apresuradamente de cualquier manera. Nos suele aterrorizar presentar el producto principal solo, allí en medio del plato, como caído del cielo. A la pieza de carne la rodeamos de verduras cocidas al vapor, de una cucharada de puré de patatas o de un puñado de guisantes salteados con el simple objeto de "acompañarla". Pero los acompañamientos no deberían elegirse sólo por motivos estéticos sino integrarlos dentro de la dinámica nutricional de la comida.
edidos en "porciones". No voy a entrar en detalles porque es difícil acordarse de tanto número y con aplicar la lógica es más que suficiente. Además el término "porción" es muy dado a confusiones. Utilicemos mejor un ejemplo. Tenemos previsto dar a nuestra família un par de chuletas de cerdo por comensal. La chuleta de cerdo es carne y por tanto se encuentra en el tercer peldaño de la pirámide nutricional. Si no hemos previsto un primer plato lo correcto sería acompañar las chuletas con un alimento de la base de la pirámide. Podemos servir la carne con arroz o algún tipo de pasta (macarrones, spaghetti etc). Tanto el arroz como la pasta son cereales. La ración deberá ser generosa pero siempre estudiando la cantidad de pan que suele comer cada comensal puesto que el pan es también un cereal y si se come mucho se puede bajar la cantidad de pasta o arroz. Todavía necesitamos añadir vegetales al plato. Si no queremos sobrecargarlo lo ideal es hacer una ensalada verde aparte que nos aportará fibra y vitaminas. Los lácteos los podemos obtener si a esa pasta le añadimos un poco de queso rallado. La grasa vendría dada por el aceite virgen extra de oliva con el que hemos frito las chuletas y las frutas las reservaríamos para el postre. Con un par de mandarinas ya hemos hecho una comida sana y nutricionalmente equilibrada. Ahora pensemos que en lugar de chuletas servimos croquetas. Las croquetas se hacen con una bechamel espesa (leche y harina) a la que se ha añadido un sabor (pollo, bacalao etc). Por tanto podría ser desequilibrante hacer un acompañamiento de pasta o arroz. Lo recomendable en este caso es acompañar las croquetas con guisantes salteados o simplemente cocidos, prescindir de la ensalada si queremos y seguir concluyendo con fruta de postre. También hay que advertir que las croquetas precocinadas son nutricionalmente muy pobres. Tienen poca proteína - vamos, que el sabor de pollo que intuyes es casi totalmente debido a la acción de los reforzantes de sabor - y no estaría de más añadir un huevo cocido en el plato. ¿Y el pescado? El pescado blanco por ejemplo es pura proteína y muy poca grasa. Por tanto es aplicable lo dicho para las chuletas con el añadido que si estamos realizando una dieta hipocalórica el modo de preparar la pasta o el arroz es importante.Y sigue habiendo cosmética en la realización de los acompañamientos. O debería haberla. La separación entre ingrediente principal y acompañamiento se diluye en la cocina moderna. Los elementos se imbrican, a menudo por contraste, y no es extraño que a menudo valga más la pena el acompañamiento que el objeto principal del plato. Un buen acompañamiento, bien cocinado, hace atractivo todo el plato e invita a su degustación.
INGREDIENTES :
100 gramos de macarrones
1 cucharada de mantequilla sin sal
1 cucharada de albahaca picada
Queso rallado (opcional)
Sal
Hervimos los macarrones en agua con sal según las indicaciones del fabricante para dejarlos al dente. En una sartén fundimos la cucharada de mantequilla a fuego bajo. Cuando los macarrones están cocidos los echamos a la sartén y les damos unas vueltas durante un minuto. Espolvoreamos la albahaca y damos vueltas hasta que la mantequilla reduce. Los escurrimos bien y servimos de inmediato con queso rallado si así lo desea el comensal. Son unos macarrones muy sencillos de hacer pero que tienen un aroma y un gusto muy agradable.
Habréis advertido la presencia de la mantequilla. Se pueden hacer con aceite de oliva pero el sabor nos recordará demasiado a la salsa pesto. Queremos algo muy suave para acompañar un pescado blanco como el lenguado, por ejemplo. Siempre y cuando no estemos dentro de una dieta de calorías limitadas en la cual sería desaconsejable.
nota : lo que en España denominamos generalmente como "macarrones" son en realidad "penne". Por tanto en esta receta hemos empleado "penne" no macarroni que son diferentes (al menos en Italia).
Tortilla de butifarra de huevo (Cataluña)
En primer lugar pedir disculpas por esta decena de días sin publicar una línea. Asuntos personales bastante graves me lo habían impedido.INGREDIENTES (4 comensales):
Una botifarra de huevo (aproximadamente 200-250 gramos)
6 huevos
Aceite virgen extra de oliva
Sal
Cortamos la totalidad de la botifarra en rodajas de 1 cm de altura, aproximadamente. Las rodajas resultantes tienen un pellejo o tripa que debe ser eliminada antes de cocinarlas. En una paella amplia - y sobretodo antiadherente - colocamos las rodajas con un chorro de aceite. Calentamos a fuego medio hasta dorar una cara y luego la otra. Con un minuto por cara debería ser suficiente. Ahora batimos los huevos y los vertemos en la paella. Dejamos calentar hasta que empieze a cuajar. Lo correcto es que el huevo batido cubra justo hasta el filo de la rodaja. Si esto no es así, por defecto o por exceso, añadimos más huevos o eliminamos el sobrante. Cuando cuaje por una cara - la tortilla "baila" cuando movemos la sartén con una mano - encajamos un plato del diámetro adecuado sobre la tortilla y le damos la vuelta con un giro rápido de muñeca. Un minuto al fuego y lista para servir.
Zabarbada (Al-Andalus)
La mayoría de recetas que se consideran "antiguas" y que consumimos en la actualidad no tienen más allá de 100 ó 200 años a lo sumo. Por ejemplo, en la cocina española y europea uno de los platos más antiguos que se conoce es el llamado "Manjar Blanco" que se data con toda certeza en el siglo XIII. Y pocos más. La cocina se renueva de forma continua y la aportación de nuevos ingredientes la hacen variar de forma radical. En la Edad Media no se empleaba ni la patata, ni el tomate, ni el cacao y una larga lista de ingredientes sin los cuales sería imposible entender la cocina actual. Esta es la razón que las revisiones de recetarios antiguos, árabes, romanos, griegos o medievales, sean bastante descorazonadoras. La mayoría de las recetas de la antigüedad son complejas, nutricionalmente pobres y de dudosa calidad gustativa. Además debemos considerar que las recetas que nos han llegado eran las que se podían permitir las clases adineradas así que debemos echarnos a temblar pensando en lo que comía la plebe. La mayoría se debían conformar con gachas de cereales, verduras y muy raramente algo de carne.INGREDIENTES :
250 gramos de queso fresco (ricotta, requesón etc)
2 cebollas medianas (mejor de tipo "Figueres", es decir, moradas)
1 cucharada de cilantro picado
1 cucharadita de canela en polvo
1 cucharadita de comino
Media cucharadita de pimienta negra picada
Media cucharadita de sal
2 cucharadas aceite virgen extra de oliva
1 cucharada agua filtrada o embotellada
1 huevo
3 cucharadas de harina de repostería
Mezclamos todos los componentes (excepto el huevo y la harina) en una cazuela a fuego medio durante unos cinco minutos. Se tiene que estar removiendo constantemente para que se forme una especie de crema homogénea. Entonces se retira del fuego para incorporar inmediatamente el huevo y la harina. Removemos con fuerza para mezclar y ya está listo para consumir. También es posible freir primero la cebolla en el aceite para luego añadir el queso. De esta manera ablandamos la cebolla que pasa más desapercibida. Digo esto por si os molesta su presencia.
Se sirve en un plato hondo, con un poco de aceite de oliva y se consume mojando pan pita en el aceite y la crema.
Salsa harissa (Magreb, Oriente Medio)
has recetas de harissa. Esta que os proporciono es común en Israel.INGREDIENTES :
50 gramos de pimientos rojos picantes (chile, ají etc)
4 dientes de ajo
1 cucharadita de cilantro
1 cucharadita de alcaravea
Media cucharadita de sal
Aceite virgen extra de oliva
Las hierbas que se emplean (cilantro y alcaravea) no son reemplazables por ninguna otra. Al menos si queremos conservar el sabor auténtico de la harissa. El cilantro es fácil de localizar pero si no lo encontráis podéis usar perejil. El sabor de la alcaravea es algo más complejo. Es algo picante pero con el aroma del anís. Es decir, que se podría substituir por media cucharadita de pimienta negra en polvo y media de anís. Encontrar alcaravea puede ser complicado y probablemente tengáis que acudir a un herbolario.
No hace falta decir que es muy picante y su uso es siempre en pequeñas cantidades.
Estofado de cordero con quingombó, (Yak'nit Bahmeh), Líbano
Valga esta receta muy típica del Líbano para introducir el quingombó, un vegetal prácticamente desconocido en España que sin embargo es de consumo masivo en África, América, Oriente Medio, Balcanes, Rusia y Sur de Asia. Es decir, en todos lados menos en Europa Occidental. El quingombó recibe diversos nombres según donde nos hallemos. En África se suele llamar gombó, en América okra y en Oriente Medio y Balcanes se llama bahmie ó bahmia. La Real Academia Española de la lengua lo registra como quingombó. En Grecia se consume de forma regular y se denomina también bamies. Lo veréis en las cartas y mercados escrito μπάμιες ( las letra micro μ seguida de la letra pi π en el inicio de una palabra se pronuncian como la letra "b". La otra letra poco reconocible 'ς' es en realidad la sigma, es decir, la 's' que toma esta forma en griego cuando está al final de la palabra). En América se consume en el área del Caribe, Brasil y Sur de Estados Unidos. En toda América se denomina okra.
El quingombó es el fruto de una planta emparentada con el algodón. Parece ser que es originaria del este de África desde donde se expandió hacia Oriente Medio y el oeste del continente, donde es muy apreciada. La trata de esclavos la llevó a América mientras que por diversos medios llegó al resto de Asia. El Imperio Otomano faciltó su introducción en los Balcanes, Grecia y Rusia.
Como ya he dicho se trata de un vegetal de pequeño tamaño (alrededor de 4-5 cm, los mayores de este tamaño son demasiado duros) de sección pentagonal. Al hacer un corte se observan cinco cavidades cada una de las cuales contiene semillas con las que se hace un sucedáneo del café que no contiene cafeína. Al cortarlo observaremos también una peculiaridad que hace del quingombó un ingrediente esencial para estofados. Segrega una substancia viscosa que al ser cocinada genera una pseudo gelatina. Por esta razón es muy empleado para espesar guisos de carne. Simplemente compramos quingombó de pequeño tamaño, les cortamos las puntas y los "rabos" para que salga la substancia gelatinosa y ya los podemos añadir a cualquier estofado, con un efecto análogo o superior a las gelatinas de origen animal.
El quingombó se consume dentro del estofado como cualquier otra verdura aunque siempre vigilando que sean de pequeño tamaño porque los grandes son demasiado duros.
El quingombó se encuentra en los mercados de Oriente Medio en forma fresca pero también congelados. Con los congelados ocurre lo mismo que con los guisantes : son menos duros. Así que empleando quingombós congelados el tiempo de cocción se reduce notablemente.
Este es un vegetal extremadamente habitual, casi vulgar diríamos, en la zona. Aporta a nuestro los nutrientes habituales de los vegetales, siendo destacable su aportación en fibra, vitamina C , magnesio, vitamina B y calcio.
INGREDIENTES (4 personas) :
Medio kilo de carne de cordero
Medio kilo de quingombós
1 cebolla morada grande
3 tomates maduros
Aceite virgen extra de oliva
Pimienta negra
Sal
Especias * (opcional)
Ajo (opcional)
Perejil picado (opcional)
Limón (opcional)
* Para esta receta, si queréis darle un auténtico toque oriental, podéis emplear una combinación de especias consistente en una pizca de canela en polvo, otra de nuez moscada y otra de gengibre.
Cortáis el cordero en trozos pequeños para freirlo a continuación en un chorro de aceite de oliva con la cebolla bien picada. Si conseguís quingombó fresco cortadle las puntas y añadidlo a este sofrito. Pelad y quitad las semillas de los tomates, picándolos finamente para incorporar inmediatamente a la cazuela. Hacedlo rápido antes de que la cebolla se queme. Si queréis ese toque oriental de las especias, ahora es el momento de añadirlas. Al cabo de cinco minutos añadimos 1 litro de agua y dejamos a fuego medio durante una hora. Este tiempo va a depender de la dureza de la carne, así que lo mejor es ir "tanteándola" de vez en cuando. Observaréis que por efecto del quingombó se forma una gelatina muy suave. Si no tenéis quingombó fresco, sólo congelado, le practicaréis también el corte incorporándolo a la cazuela diez minutos antes de la finalización. Es mejor haberlo descongelado antes. Es conveniente rectificar de sal y pimienta a lo largo de la cocción, dando el toque definitivo hacia el final.
Para servirlo en Líbano se prepara una picada de ajo que se frie ligeramente en aceite de oliva. Esta picada se añade al plato a servir, juntamente con una cucharada de zumo de limón y espolvoreando por encima con perejil muy troceado.
Datos curiosos : ¿por qué los cocineros más famosos son hombres?
Porcentualmente hablando la cantidad de mujeres que cocinan a diario es infinitamente superior a la de hombres. No deja por tanto de ser extraño que en la lista de cocineros más famosos del Mundo apenas aparezca alguna mujer. Supongo que no hace falta decir que la mujer es tan creativa como el hombre en la cocina y que el tópico de que ella es buena en la cocina de "a diario" mientras el hombre lo es en la cocina "creativa" no es mas que un tópico que destila machismo y discriminación. Las razones de la ausencia de féminas entre los chefs encumbrados - salvos raras excepciones - son múltiples. Históricamente la cocina creativa estaba limitada a aquellos hogares que podían pagarla y que naturalmente pertenecían a la nobleza y la alta burguesía. Los banquetes de la época del Imperio Romano y de la Baja y Alta Edad Media sorprenden por su abundancia y falta de "tacto". En el banquete ofrecido por un noble feudal de la Edad Media se podían consumir toneladas de carne que se preparaban sin mucho refinamiento. Nos han llegado recetas romanas y medievales muy complejas, inútilmente complejas diría yo, pero la mayoría eran simples y toscas. Y estas no nos han llegado. Si pensamos en una cocina medieval que iba a servir un banquete compuesto por cincuenta cerdos asados ya podemos imaginar que más que un cocinero se precisaba un matarife. La complejidad de los banquetes exigía mucha mano de obra y un "jefe" o "coordinador" que mandase sobre la cocina. Había nacido, sin saberse todavía, el concepto de "chef". El chef era el mejor cocinero, el que sabía hacerlo todo en la cocina pero que además coordinaba compras y actuaba un poco como maitre. El mejor ejemplo que me viene a la cabeza es la película francesa "Vatel" que documenta excepcionalmente la vida de un chef francés del siglo XVII en la corte de un noble. Debido al machismo imperante en la época era evidente que una posición de tanta responsabilidad no se iba a dar a una mujer a pesar de que eran ellas
las que, con toda probabilidad, aportaban el 99% del trabajo.A lo largo del siglo XIX y buena parte del XX la mujer cocinera siempre estuvo supeditada a la figura del chef-hombre, de la misma manera que no había mujeres piloto o capataz de obras, por poner dos ejemplos (y si las hubo fue gracias a una fuerza de voluntad inmensa). El empresario hostelero tenía ante sí una cocina formada por un número de personas importante, sometida a una presión gigantesca, y siempre optaba por poner al frente a un hombre aunque estuviera menos preparado que una mujer. Por otro lado la cocina de los restaurantes es a menudo un lugar terrorífico : horarios esclavizantes, calor y frios extremos, mal ambiente laboral. Y a la mujer siempre se le ha hecho claudicar. ¡ Qué pocos maridos del pasado habrían aguantado de su mujer la ausencia continuada del hogar desde el mediodía hasta bien entrada la noche ! En cambio el hombre gozaba de libertad, sin cortapisas derivadas del machismo, ni hijos a los que cuidar - en un sentido minucioso de la palabra - o embarazos que le incomodaran.
Si todos gozáramos de las mismas oportunidades, al lado de los grandes como Adriá, Bocuse, Subijana etc tendríamos los apellidos de un número igual de féminas. Sin lugar a dudas. Deberíamos desterrar conceptos erróneos como que la cocina es un trabajo muy físico - ¿Seguro que Paul Bocuse descarga él mismo los sacos de patatas de sus restaurantes? - o que la mujer no está preparada para mandar o que no es creativa. Es cuestión de dar oportunidades, nada más.
Naturalmente que hay mujeres desempeñando papeles protagonistas. Pocas pero las hay. Me vienen a la cabeza Carme Ruscalleda y Eva Arguiñano (esta última una experta en postres, un rol que a la mujer se le ha "permitido" en los restaurantes debido a la precisión y memoria que exige).
Tiemblo al pensar lo que se les ha exigido, a ellas y otras muchas anónimas, y con que alto rasero se ha medido su capacidad para llegar a donde han llegado.
Hunkar Begendi (Turquía)
El Hunkar Begendi es una receta turca considerada una exquisitez. De hecho otro nombre que se le aplica es "Delicia del Sultán". Existen diversas historias relacionadas con su origen. La más extendida, aunque también la más incierta, indica que fue creada en honor de la emperatriz Eugenia, esposa de Napoleón III, cuando visitó el palacio de Topkapi a mediados del siglo XIX. Lo más probable es que se tratara de un plato que ya existía con anterioridad, muy probablemente basado en una receta griega o árabe.INGREDIENTES (3 comensales) :
3 berenjenas medianas (se considera siempre una berenjena por comensal)
2 cucharadas de zumo de limón
6 cucharadas de harina de repostería
6 cucharadas de mantequilla sin sal
1 vaso y medio de leche (375 ml)
Queso rallado *
Sal
Pimienta negra molida
* El queso a emplear es kasseri, un queso turco muy típico de color amarillento obtenido de la leche de oveja. En los Balcanes se denomina kashkaval y el Italia Caciocavallo. El Caciocavallo es parecido al provolone envejecido. Si ninguno de estos quesos está disponible, es posible emplear un queso de oveja cualquiera semi curado o muy curado, o bien Parmesano o Cheddar. La cantidad a emplear de queso rallado es de 250 gramos, aproximadamente.
En primer lugar vamos a asar las berenjenas. Lo tradicional era asarlas al fuego de la parrilla hasta que la piel se empezaba a cuartear y el interior se notaba blando. Si se substituye la parrilla por el horno debéis calentarlo a 220 grados y asarlas hasta que se forman burbujas en la piel y ésta se rompe. Lo normal es que tarden entre 45 y 60 minutos.
Las sacáis del horno y las dejáis enfriar hasta que es posible pelarlas. Como sabéis la berenjena contiene un tóxico en la piel que se elimina con el calor, pero "su recuerdo" puede ser un sabor amargo que se transfiera a la pulpa. Por esta razón es conveniente, una vez tenemos la pulpa separada de la piel, colocarla sobre un cedazo o escurridor durante 1 hora para que los jugos amargos se filtren y desaparezcan. Cuanto más tiempo los dejéis escurrir, más suave será el sabor.
Tras el proceso de filtrado, vamos a llevar la pulpa a una cacerola con las dos cucharadas de zumo de limón. Usamos fuego lento. Con unas varillas vamos removiendo constantemente hasta obtener un puré fino.
Ahora vamos a hacer una especie de bechamel. En otra cazuela deshacemos la mantequilla y agregamos la harina hasta que se torne marrón. Vamos removiendo hasta que se forme lo que se llama un "roux", una especie de pasta que se pega a la cuchara. Entonces separamos del fuego e incorporamos poco a poco la leche que previamente hemos calentado - en el microondas, por ejemplo - removiendo con las varillas para que no se formen grumos. Debe de quedar una salsa blanca y suave.
Ahora vamos a incorporar la "bechamel" al puré de berenjenas. Removemos un poco para que se mezcle y dejamos al fuego muy bajo alrededor de veinte minutos. Añadimos el queso . Ahora ya no hace falta remover y de hecho está contraindicado. Recitificamos de sal y pimienta y ya está listo para servir.
Como hemos dicho suele ser acompañamiento y no plato principal, ni siquiera entrante. Lo normal es formar una capa-base en el plato y a continuación cubrir con un estofado de carne, kebap o incluso salsa de tomate.
Cigalas picantes con cebolla dulce
Esta es una receta muy sencilla que se prepara en mucho menos de media hora. Es una interpretación "de memoria" de un plato que comí en El Passadís d'en Pep, un restaurante de pescado muy de moda en Barcelona por el que suelen pasar políticos y artistas nacionales e internacionales. Evidentemente los precios están en consonancia, así que aclaro de antemano que fui invitado hace años y que desde entonces me conformo con recrear sus recetas, al menos hasta que tenga un superventas literario. Cuando llegue, os prometo invitaros.Cigalas (5 ó 6 medianas/grandes por comensal)
2 ó 3 cebollas (para un kilo de cigalas) de tipo morada o bien fresca
1 guindilla picante (ají, chile o como la llaméis habitualmente)
1 vaso de vino blanco
1 cucharada de azúcar moreno
Sal
Aceite virgen extra de oliva
En primer lugar cortamos las cebollas en juliana - a "lo largo", vamos - y las pochamos a fuego lento en aceite virgen extra de oliva. Cuando están vencidas incorporamos la cucharada de azúcar moreno y el vaso de vino blanco. Dejamos a fuego muy lento, removiendo de vez en cuando, hasta que el vino se evapora.
En una sartén grande incorporamos un chorro de aceite de oliva y la guindilla, ya sea abierta o picada según como queráis que sea más fuerte o menos. Dáis un par de vueltas y rápidamente incorporáis las cigalas removiendo de vez en cuando pero con cuidado que no se separen las pinzas del cuerpo. Con dos o tres minutos es más que suficiente.
Para servir se dispone una capa de cebolla caramelizada y encima se colocan las cigalas, aunque también es posible cocinar cebollas y cigalas conjuntamente un par de minutos.
La gracia de esta receta es el contraste entre el picante y el dulce. En mi opinión es una receta muy sencilla que deja muy bien al anfitrión, evidentemente si los comensales no muestran reticencia a comer con las manos, tal y como debe hacerse. De otro modo el picante no de degustaría de igual modo.
Datos curiosos : los horarios españoles para las comidas .:. Why do spaniards eat so late? (english translation below)
Los horarios de las comidas de los españoles son vistos con incredulidad, si no con clara incomprensión, por parte de los europeos. Cuando un alemán se va a comer a las 12 del mediodía, un español puede hacerlo a las dos o las tres de la tarde. En contra de lo que muchos piensan, no es una costumbre atávica. De hecho es una costumbre bastante reciente. Tradicionalmente el almuerzo, la comida del mediodía, se realizaba en España alrededor de la una de la tarde. Sin embargo después de la guerra civil española (1936-1939) se agravó la situación económica de los hogares españoles obligando a los cabezas de familia a tomar un mínimo de dos empleos, una tendencia que ya se había empezado a dar desde mediados del siglo XIX. Generalmente el empleo base o fundamental consistía en una jornada de 8 a 10 horas. Puesto que el sueldo obtenido no bastaba para el sustento familiar se recurría a un segundo empleo, de menor duración generalmente. Todo ello teniendo en cuenta que lo normal era también trabajar el sábado. Puesto que la cuestión era aprovechar al máximo la mañana, los trabajadores pluriempleados tenían un bloque compacto de al menos ocho horas de manera que para cumplirlas se desplazó el horario de la comida. Por poner un ejemplo, un obrero X, de oficio mecánico, trabajaba en una fábrica de 6 de la mañana a 2 de la tarde, salía, almorzaba, y a las cuatro de la tarde se incorporaba a un pequeño taller de mecánica donde "echaba" cuatro horas más. Si observamos detenidamente los horarios de las comidas imperantes hacia veinte o treinta años - cuando el pluriempleo ya no era tan habitual pero muy reciente - y los comparamos con los actuales se observa una clara tendencia a adelantar los horarios. Por ejemplo, en 1975 lo normal era comer a las 3 de la tarde y cenar a las 1o de la noche. Actualmente la comida se hace alrededor de las dos de la tarde y la cena se ha adelantado a las nueve de la noche, por regla general.======================================================
The meal times of the spaniards are viewed with incredulity, if not clear misunderstanding by the rest of Europeans. When a German is going to eat at 12 noon, a Spanish can do it at two or three in the afternoon. Contrary to what many think, this is not an ancestral custom. It's actually a fairly recent practice.Traditionally lunch took place in Spain around one o'clock. However after the Spanish Civil War (1936-1939), the economic situation of families heavily worsened and forced to householders to take a minimum of two jobs. Usually the base or main job was an 8 to 10 hours last.Since the salary earned was not enough to sustain family, men were forced - cause women was rarely allowed to work outside home - to take a second job, usually shorter.Also saturday was a working day. Because the issue was to maximize the morning, workers had a solid block of at least eight hours non-stop that shifted the timing of the meal a couple of hours laters. As an example, a worker X worked in a factory from 6 am to 2 pm, took luch at 3 pm, and at four in the afternoon incorporated to a small machine shop where spent four more hours. If you look closely at the prevailing meal times for the last twenty or thirty years, showed a clear tendency towards early times for lunch.For example, in 1975 it was normal to eat at 3 pm and take dinner at 10 pm. Currently the luch is around two in the afternoon and dinner use to be before 9 pm, as latest.Probably in next years the meal times in Spain and the rest of western countries will match a lot more.
The meal times are not really a major issue. The important thing is to make five meals a day of decreasing importance. If we sleep 8 hours - that's what we should sleep - we have 16 hours of "activity". If we divide the 16 hours between five meals we find that we should eat every 3 hours and 12 minutes. All this of course is up to hours of business, school, etc. If breakfast is at 7 am, we should eat something around 10 h, take luch at 1 pm, lighter snack at 16 pm and dinner at 7 pm, as light as possible.
Mate (Argentina, Uruguay, Paraguay, Chile y Brasil)
En este blog hemos defendido a menudo la inclusión en nuestra dieta de productos e ingredientes que a priori parecían destinados a dieta minoritarias o fuera de los cauces normales de comercialización. Tal era el caso de los productos veganos o del kéfir. También hemos tratado muchas recetas de gastronomías del Mediterráneo oriental aunque pocas veces hemos encontrado argumentos - si es que los había - para recomendar la realización de tal o cual receta mas que por motivos puramente degustativos. El caso de la yerba mate es diferente. Se trata de un producto de consumo tradicional en la cuenca del Paraná que sin embargo deberíamos tomar de forma regular en cualquier lugar del Mundo. O al menos alternado con otras infusiones como el té o el café.
La yerba mate es una bebida extraodinariamente popular en Argentina, Paraguay, Uruguay, Chile y sur de Brasil. El Mate se obtiene de un árbol presente en la cuenca del Paraná denominado Ilex Paraguariensis. Este árbol puede alcanzar los veinte metros de altura aunque generalmente se le permite alcanzar un máximo de 4 ó 5 metros por razones de comodidad en la recolección. El mate tiene su origen en las comunidades guaraníes. Cuando dichas comunidades contactaron con españoles y portugueses, casi siempre con desafortunadas consecuencias para los indígenas (véase la película "La Misión" de Robert de Niro y Jeremy Irons como ejemplo), transfirieron el uso de la yerba a los europeos que rápidamente la integraron en su cultura local. De hecho hoy en día existe una cultura tradicional alrededor del mate en el sur de América comparable a la cultura del café o del té del resto del Mundo. El mate se obtiene de la hoja del I
lex Paraguariensis y la recogida de la misma tiene las características habituales de una poda convencional de un árbol. Las hojas se tuestan para a continuación molerlas y ya envasarlas directamente sin más tratamiento. Como ocurre con otras infusiones, es posible encontrarla en envases de medio o un Kg - incluso mayores - y , como ocurre con el té, en bolsitas individuales. El aroma es particular y el gusto es ligeramente amargo.
Los guaraníes la descubrieron hace milenios probablemente en primera instancia apreciando su capacidad "euforizante". El mate contiene cafeína y un alcaloide denominado mateína. La excitación que producía el mate fue objeto de sospecha por parte de las autoridades coloniales que en diversas épocas desmotivaron el consumo o directamente lo prohibieron, algo que también ocurrió por razones similares en Europa con otras infusiones estimulantes.
El mate se consume como una infusión. La forma tradicional consiste en calentar en una especie de tetera el agua sin que llegue a hervir. El punto óptimo de temperatura es entre 70 y 90 grados. Lo habitual es no disponer de un termómetro, sino simplemente esperar a que el agua hierva y añadir un vaso de agua fría para cesar el hervor. Lo que nunca se debe hacer es hervir la yerba porque destruye el sabor. El agua ya caliente se suele traspasar a un termo que la mantendrá a temperatura constante. Esto es importante porque la degustación de la yerba mate es prolongada de manera que mantener el agua en la tetera - pava, tal y como se denomina en el cono sur - supondría tomarla fria al final. La yerba mate se toma en un recipiente denominado mate que se suele realizar con una calabaza aunque también los hay metálicos, de madera o de asta. El recipiente se llena de yerba mate hasta los dos tercios y se va incorporando agua, poco a poco. Este proceso de ir echando agua se denomina cebar. Para degustar la infusión se emplea una bombilla, que no es mas que una caña de succión que tiene en el extremo un filtro para que la hierba no ascienda hasta la boca del consumidor. El consumo de yerba mate es un acto social tal y como ocurre con el té o el café pero, a diferencia de estos últimos, en el mate el recipiente es único y va pasando de mano en mano. Como ya he comentado existe una enorme tradición en el cono sur alrededor del mate que ha generado una cultura
propia llena de localismos. A nivel mundial el consumo de mate se puede simplificar tomándolo en bolsitas, tal y como se hace con el té, o de forma cocida. El mate cocido consiste en hervir el agua y luego añadirle, con la temperatura correcta, dos cucharadas de mate por taza. A la infusión resultante se le puede añadir azúcar para corregir el gusto amargo, otras infusiones como menta o manzanilla, rodajas de limón e incluso café si nos gusta fuerte.
Lo que es importante del mate no es cómo se tome, sino lo que supone nutricionalmente hablando. Y eso sí que es importante. La yerba mate es un potente antioxidante porque contiene polifenoles, similares a los que encontraríamos en el vino tinto. Estos polifenoles evitan el envejecimiento celular y protegen del crecimiento de células cancerígenas. Además es diurético y laxante, algo que ya experimentaron los primeros europeos que lo consumieron. La dieta de los gauchos era muy rica en carne y por tanto eran candidatos a altos niveles de colesterol. Al consumir mate eliminaban rápidamente los excesos de una dieta muy proteica. También se le asigna cierta capacidad adelgazante al ayudar a quemar grasas. Posee además vitaminas del grupo C y B, así como minerales imprescindibles para el ser humano. Todo esto como destacado de una larga lista de propiedades beneficiosas que sólo se contrarrestan por los efectos perjudiciales que sobredosis de mateína puedan ocasionar, muy similar por otro lado a los efectos del café o del té. Sus efectos beneficiosos son comparativamente superiores a los obtenidos del té verde. Por todo ello mi recomendación es incorporar mate a nuestras dietas. Si tomamos café de forma habitual, podemos substituir una taza diaria por una infusión de mate o tomarlo simplemente a media mañana de la forma que nos sea más cómoda. Si en vuestra zona existen comunidades de inmigrantes del cono sur probablemente tengáis a mano tiendas o supermercados donde es posible encontrar mate. Sin ir más lejos en los supermercados Mercadona se venden paquetes de mate molido - no en bolsitas - de 1 kilogramo a sólo dos euros. Hacerse un mate cocido debería ser tan habitual como hacerse una infusión de manzanilla. Y centenares de veces más sano.
Croquetas de atún
Hacer croquetas puede parecer un trabajo cansado. Es probablemente muy tentador recurrir a las preparadas de supermercado pero si estáis alimentando niños u os preocupa vuestra salud esa es la peor opción. Como ya he dicho a menudo los alimentos preparados son composiciones de sabor, muy logradas, pero vacías de contenido. Tanto es así que de alimentarnos en exclusiva de los mismos podríamos llegar a padecer problemas de falta de vitaminas o proteínas. Es por esa razón, y por otras muchas, que los alimentos precocinados no deberían ser consumidos mas que de forma ocasional con un tope de dos veces ... al mes. Y si hablamos de niños o ancianos, deberían estar literalmente vedados.INGREDIENTES :
250 gramos de harina para repostería
1 litro de leche entera
1 cebolla grande
1 cucharada de mantequilla
1 lata de atún en aceite de oliva
Aceite virgen extra de oliva
Pan rallado
1 huevo
Nuez moscada en polvo
Sal
En una cacerola honda pochamos la cebolla bien picada en un buen chorro de aceite de oliva y la cucharada de mantequilla hasta que venza. Cuando esto ocurra añadiremos poco a poco la harina para ir cocinándola a la vez. La harina secará las grasas de la fritura y entonces añadiremos la leche también poco a poco, volviendo a echar harina hasta completar el cuarto de kilo. Vertemos el resto de leche, una pizca de nuez mosca, una cucharadita de sal, y la cocinamos unos minutos hasta que empiece a espesar. Como habrá muchos grumos pasamos la mezcla por la batidora eléctrica hasta que quede muy fina. Ahora sólo basta calentar a fuego medio para continuar espesando. El punto correcto de espesor es aquel en que pasando la cuchara por el fondo de la cacerola abre un surco en la masa que tarda en cerrarse sobre sí mismo. Ahora es el momento de añadir el atún bien escurrido y desmigado. Mezclamos bien y enseguida quitamos del fuego, dejando enfriar. Al cabo de un rato la masa estará fría y se podrá trabajar con las manos. Si se engancha a las manos o está muy líquida está claro que falta harina. No añadáis. Si añadís ahora harina se notará el sabor de la misma y las croquetas no saldrán buenas. Un truco es meter la masa en el horno a 180 grados durante media hora (para secarla) o ponerla en la parte más fria del frigorífico (para que solidifique lo justo para trabajarla con las manos).
Ahora haremos bolas de un centimetro de diámetro. Hacemos bolas porque es más fácil conseguir el mismo tamaño. Colocamos una sartén con abundante aceite de oliva a fuego lento - ¡ las croquetas se deben freir siempre a fuego bajo puesto que se trata de dorarlas, no de cocinarlas, que ya lo están ! -. Rodamos las bolas por un plato que contenga harina. Las sacudimos. Las rodamos por otro recipiente que contiene un huevo batido. Finalmente les damos forma de cilindro rodándolas con la palma de la mano por un solo lado sobre un plato que contiene pan rallado. Se fríen para dorar esta capa y ya están listas para consumir. Si no queréis hacer toda la masa (las cantidades servirían para hacer unas 16 croquetas medianas) podéis congelar el resto.
Por cierto, las croquetas tampoco son un invento español. Son de hecho francesas, por si la bechamel de la masa no lo dejaba claro, aunque en el país de origen casi no se consumen. Es en España, Holanda, Argentina y Japón donde son más populares. En Holanda se denominan Kroket y en Japón Koroke.




