El ayuno intermitente consiste en dejar de ingerir alimentos durante ciertos periodos de tiempo. Con ello se pretende adelgazar pero también mantener el peso a lo largo del tiempo, una cuestión candente en la cual la mayoría de las dietas convencionales fallan estrepitosamente. Es el famoso efecto "rebote".
La estupidez del ayuno intermitente
Tagliatelle all'aghiota
La "ghiotta" es una salsa muy popular en Sicilia que se realiza con cebolla, apio, tomate, alcaparras y aceitunas verdes y que se utiliza para hacer la caponata de berenjenas, pasta y pescados como el bacalao, el pez espada o el atún. Es ese tipo de salsa que la pongas sobre lo que la pongas, tus comensales se van a comer la carne, verdura o pescado que hay debajo aunque no les guste.
- 400 gramos de tagliatelle (tallarines) *
- 1 cebolla grande
- 2 dientes de ajo
- Perejil picado (una rama)
- Una rama de apio
- Medio kilo de pulpa de tomate
- 1 puñado de alcaparras
- 1 puñado de aceitunas verdes sin hueso
- 1 vaso de vino blanco
- Harina blanca de trigo
- Aceite de oliva virgen extra
- Pimienta negra molida
- Sal
*(se puede emplear también penne rigatte o similar)
Hervimos los tallarines según las recomendaciones del fabricante para que queden al dente. Reservamos y mantenemos calientes.
Está para chuparse los dedos.
Pasta alla Norma, la receta auténtica
Esta es una de las recetas de pasta italianas que peor se hacen fuera de Italia. En primer lugar casi nunca se emplea el tipo de pasta adecuada. La veréis hecha con spaghetti o penne, hasta con farfalle, pero lo correcto es emplear sedani rigati, que es algo más largo que el macarrón habitual. En segundo lugar la salsa que se emplea es salsa de tomate vulgar cuando requiere ser aromatizada con ajo y albahaca. En tercer lugar la berenjena a menudo está demasiado grasienta o demasiado amarga y para finalizar se espolvorea por encima queso parmesano o hasta mozzarella cuando lo adecuado es emplear ricotta salado de oveja.
En fin, que si queréis dar matarile a un italiano le dáis o bien una pizza hawaiana con su piña por encima o una Pasta alla Norma tal y como se sirve por aquí. Mucho más efectivo que contratar a un francotirador, dónde va a parar.
Me diréis que todo esto es más sibaritismo que pragmatismo y qué importa emplear un tipo de pasta u otra si todas saben más o menos igual. Bien, se empieza así y se termina haciendo paella con chorizo o ensaladilla rusa con palitos de surimi. Al menos, si se van a pergeñar engendros sobre la base de una receta, habría que tener la decencia de cambiar el nombre al plato. O que luego nadie se ofenda porque un inglés hace una paella añadiéndole chorizo y llamándola paella, con un par.
La Pasta alla Norma es el plato estrella de Catania, en la isla de Sicilia. Catania es una ciudad preciosa con miles de años de Historia, a un paso del volcán Etna. Entre otras curiosidades, la cantidad de veces que ha sido destruida por terremotos y vuelta a reconstruir de forma tozuda, así como el escudo de la ciudad donde se representa un elefante, el cual así mismo forma parte de una célebre fuente del centro de la misma con una curiosa historia que dejo que investiguéis por vuestra cuenta para no hacer esta introducción demasiado larga.
El nombre del plato es un homenaje a la ópera Norma de Bellini, considerada una de las mejores de todos los tiempos. Contiene la célebre aria Casta Diva, el mayor icono del bel canto.
INGREDIENTES (4 personas) :
- 500 gramos de sedani rigati
- 1 berenjena violeta
- Ricotta salado de oveja*
- Aceite virgen extra de oliva
Para la salsa de tomate
- 1 Kg de tomates maduros o muy maduros tipo "estrella"**
- 2 dientes de ajo
- 1 cucharadita de sal
- 1 ramita de albahaca
- Aceite virgen extra de oliva
** Este es el tipo de tomate "estrella" :
Como las semillas del tomate dan un sabor ácido y la piel uno amargo muchos recetarios indican que se deben quitar ambos. En realidad sólo es necesario quitar las semillas. Para ello vamos a partir los tomates por la mitad y con una cucharilla eliminaremos fácilmente la pulpa central.
Colocamos un rallador sobre un bol y rallamos las mitades de tomates con cuidado de no "rallarnos" las puntas de los dedos. No os preocupéis, la piel se ir retrayendo y no se rallará con la pulpa. Al rallar la pulpa evitamos el problema del cambio de color, ya que no será necesario ni pasarla por el pasapurés ni por la batidora eléctrica.
En una sartén antiadherente vertemos un chorro generoso de aceite de oliva. Calentamos sin que llegue a humear e incorporamos el tomate (¡ cuidado ! lleva mucha agua y puede saltar). Damos un par de vueltas y reducimos el fuego. Si lo hacemos al mínimo, tardará unos 40 minutos en hacerse. Si es medio-bajo, unos 20. Añadimos la cucharadita de sal, los dientes de ajo pelados y la ramita de albahaca. La cazuela debe estar tapada. Así no saltará tomate dejándonos la cocina hecha unos zorros y además no se perderá el agua.
Transcurrido el tiempo levantamos la tapa y comprobamos el sabor. Rectificamos de sal si es preciso. Si lo encontramos muy ácido entonces podemos añadir azúcar pero con tiento, no os paséis. Y ahora es el momento de decidir que espesor queréis para vuestra salsa. Si la queréis muy espesa pues levantáis la tapa y dejáis hacer hasta que al pasar la cuchara por el fondo de la sartén la salsa tarde tiempo en "reconquistar" el espacio central. Si la queréis líquida, dejad un par de minutos adicional para que se evapore el agua pero sin dejar de vigilar, porque de una salsa a una salsa quemada media sólo un despiste.
Los saborizantes, es decir el ajo y la albahaca, se retiran al finalizar la cocción.
Cocemos los sedani de acuerdo al fabricante para que queden al dente.
Mientras escurrimos las berenjenas y la freímos en aceite de oliva para que queden bien doradas por ambos lados. Hecho esto, las dejamos escurrir el aceite sobrante en una rejilla o sobre un papel absorbente.
Es el momento de emplatar.
Disponemos en el fondo de un plato hondo - la pasta se come siempre en plato hondo - una cantidad importante de salsa de tomate.
A continuación añadimos la pasta cocida y dos o tres rodajas de berenjena frita. Removemos con otro poco de salsa de tomate que añadiremos por encima.
Finalmente rallamos queso ricotta de oveja y si queremos, se adorna con una hoja fresca de albahaca.
Un clásico del tapeo sevillano
El Serranito es un auténtico clásico del tapeo sevillano, que sirve igual para desayunar, almorzar, merendar, cenar o aguantar una larga noche de copas. Aunque en la actualidad cada bar hace su versión, la mayoría se atienen bastante a una receta que el cliente conoce al dedillo y donde no van a perdonar ningún ingrediente olvidado.
INGREDIENTES (1 bocadillo) :
- 1 bocadillo de pan muy tierno y crujiente (a veces se puede hacer con mollete)
- 4 lonchas de lomo de cerdo fino
- 1 pimiento verde para freír
- 1 tomate rojo maduro
- 2 lonchas de jamón serrano
- Sal
- Pimienta negra molida
- Aceite virgen extra de oliva
Pelamos el tomate y lo cortamos en rodajas. Se supone que será suficiente para cubrir toda la longitud del pan, pero si no es así, usamos más de un tomate.
Freímos el pimiento verde cortado en tiras en un poco de aceite de oliva. Cuando está bien frito lo sacamos y escurrimos para eliminar el exceso de aceite. Reservamos, manteniendo caliente.
En la misma sartén freímos las lonchas finas de lomo, salpimetntándolas. Cuando están bien hechas por ambos lados retiramos, escurrimos de aceite y reservamos manteniendo caliente.
Es el momento de montar el serranito.
Colocamos las rodajas de tomate.
Encima de ellas el lomo, a continuación el pimiento frito y finalmente las lonchas de jamón serrano.
Un lujo, como dirían los sevillanos.
Nata montada falsa
Hace unos días estalló una polémica porque algunos supermercados estaban publicitando su Roscón de Reyes como si estuviera relleno de nata cuando realmente ésta no era tal cosa. Supongo que muchos os preguntaréis qué era dicho "relleno" y cómo se atrevían a venderlo como nata montada.
En primer lugar aclarar que la nata "falsa" era difícil de diferenciar de la nata auténtica pero no por ello se trataba de una falsificación química o peligrosa para la salud. De hecho la industria alimentaria nos vende a diario centenares de productos que en realidad no son aquello que declaran. Si habéis hecho en casa tomate o patatas fritas, mayonesa o caldo de pollo os habréis dado cuenta que resulta complicado obtener el mismo aspecto y textura que los productos industrializados.
La nata es una grasa presente en la leche la cual se puede separar de la misma con cierta facilidad. Si nos vendieran la leche con este componente al verter la misma en un vaso la nata ascendería quedando con un cierto grosor en la superficie.
La nata es líquida y espesa pero es posible solidificarla simplemente batiéndola para que tome aire. Este aire queda atrapado por las moléculas de grasa formando lo que se llama un coloide. En la práctica el volumen resultante es el doble del que poseía antes de batirla. Si seguimos batiendo las gotas de grasa se pegan entre sí formando mantequilla.
Para que una nata pueda montarse se necesita que al menos posea un 30% de materia grasa. En los supermercados acostumbran a vender bricks de nata para montar cuya cantidad de materia grasa oscila entre un 35 y un 38%. Como es lógico, será más fácil montar la nata con un 38% de MG.
Para montar la nata basta con batirla con varillas manuales o mejor eléctricas, añadiendo azúcar glass cuando empieza a solidificar. Llegará un punto en que el líquido solidificará, siendo todavía fácilmente moldeable con lo que será posible realizar rellenos de pasteles o usarlo en cualquier otro producto de pastelería.
Ahora vamos a ver cómo hacer nata montada si no disponemos de nata.
Para ello necesitamos leche entera, la cual posee nata pero en una cantidad muy inferior al 30% mínimo necesario para montarla. Para conseguirlo utilizaremos un espesante que puede ser de varios tipos pero en este caso emplearemos la gelatina sin sabor.
INGREDIENTES :
- 10 gramos de gelatina sin sabor (en polvo o en láminas)
- 50 ml de agua fría
- 1 vaso (200 ml) de leche entera
- 50 ml (un cuarto de vaso) de azúcar glass
En una cazuela vertemos el agua fría y en ella incorporamos la gelatina en polvo o en láminas, revolviendo hasta que se disuelve. Para que la disolución sea perfecta, encendemos el fuego a potencia baja y removemos con las varillas hasta que la gelatina quede totalmente disuelta. Retiramos y dejamos enfríar.
En un bol mezclamos la leche con el azúcar glass. A continuación añadimos el agua mezclada con la gelatina que hemos preparado con anterioridad. Removemos bien y llevamos al frigorífico, en la parte de abajo.
Deberá permanecer esta mezcla durante 90 minutos en el interior de la nevera pero cada 15 minutos la extraeremos para batirla con las varillas manuales durante un minuto más o menos.
Transcurridos los 90 minutos sacaremos el bol y ahora sí con las varillas eléctricas procederemos a batir hasta que la no-nata monte, es decir, solidifique. Veréis que el aspecto y el sabor es prácticamente igual que el de la nata montada hecha con auténtica nata montada. Se puede usar de la misma forma para hacer rellenos de pasteles, decorar nuestras tartas o incorporar a un buen chocolate caliente.
Lo que hemos conseguido con la gelatina es que la leche tenga un espesor superior, favoreciendo que el aire quede atrapado.
Esto demuestra que la nata de los roscos no era nata pero tampoco nada malo y además nos puede servir como truco de cocina.
¿Se hereda la obesidad de los padres a los niños?
Las células necesitan energía aunque estemos en estado sedentario. Lo ideal sería que fueran capaces de quemar en su totalidad esa ingesta extra de calorías que recibe, pero salvo casos excepcionales, no suele suceder. Para acelerar el proceso hay varios métodos. El más efectivo es hacer ejercicio físico, mientras que otros "trucos" pueden ser beber mucha agua, dormir poco abrigado, comer muchas veces al día pero poca cantidad etc. En cualquier caso está claro que dos individuos nunca tendrán metabolismos idénticos a menos que sean idénticos entre sí.
Tenemos que todos nacemos con los mismos adipocitos pero nuestro metabolismo basal es diferente sin que podamos hacer nada al respecto. Esto indica que la diferente forma de quemar las calorías entre los sujetos debe tener una razón genética a igual modo de vida, edad, sexo etc.. Pues bien, algunas investigaciones parecen indicar que la obesidad se hereda a través del ADN mitocondrial.
El ADN mitocondrial es el material genético de las mitocondrias, los orgánulos que generan energía para la célula. Dependiendo del tipo de carga genética vendrá determinada la capacidad del individuo para quemar calorías a nivel celular. A menor herencia de ADN mitocondrial, menor será la capacidad de quemar grasas. El ADN mitocondrial se recibe sólo de la madre, lo cual no quiere decir que sólo dependa de una madre obesa que nuestro hijo sea o no obeso. Hay otros muchos factores que pueden influir pero probablemente sea el ADN mitocondrial uno de los más importantes.
Así que imaginemos dos progenitores, o sólo uno de ellos, con problemas de obesidad, con muchos adipocitos y con una tasa metabólica baja. Esto no significa que nuestro hijo vaya o deba de padecer problemas de obesidad.
En primer lugar deberemos cuidar su alimentación para que durante la infancia no genere más adipocitos de los debidos. Esto se consigue manteniendo su peso dentro del percentil adecuado y con una alimentación sana y baja en grasas. Debemos de dar las raciones que nos indique el pediatra y nunca sobre alimentar. Comprendo que muchos padres ven con felicidad cómo su bebé se toma biberón tras biberón, pero eso no es lo mejor si sospechamos que hay obesidad hereditaria. Si logramos que durante la infancia el niño se mantenga en un buen peso NO DESARROLLARÁ ADIPOCITOS "EXTRA" Y ES DIFÍCIL QUE DE MAYOR PADEZCA OBESIDAD O AL MENOS SEA PROCLIVE A LA MISMA. Y luego claro está debemos acelerar su tasa metabólica. Tan pronto como sea posible deberemos inculcarle hábitos no sedentarios que tanto puede ser que practique deporte en la escuela o incluso ir con él caminando a la escuela en lugar de tomar el autobús o utilizar el coche.
Pero sobretodo es importante no convertir al niño en objeto de nuestra obsesión por el sobrepeso : las acciones simples y continuas son más efectivas que criminalizarle por consumir alguna golosina de vez en cuando o preferir algún producto graso ocasionalmente.
¿Es la fructosa la principal causante de hipertensión?
La hipertensión arterial, explicada de manera muy simple, consiste en el exceso de presión por el que circula la sangre por las arterias. Si pensamos en las arterias como en tuberías la causa del aumento de presión sería o bien porque circula demasiado líquido para la sección de las mismas o bien que, a mismo flujo, las "tuberías" han sufrido un estrechamiento anómalo de las mismas que no permiten la circulación adecuada de la sangre. En cualquier caso para que la sangre, llena de oxígeno y nutrientes, llegue a las células de nuestro cuerpo el corazón debe bombear la sangre con mayor fuerza aumentando la presión en todo el aparato circulatorio. Esto a la larga puede desembocar en enfermedades vasculares crónicas o bien ser causantes de paradas súbitas fatales.
Arroz Caldero murciano
El Arroz Caldero es una de las recetas más populares y apreciadas de la gastronomía murciana. Originaria de la zona del Mar Menor, actualmente se sirve prácticamente en toda la comunidad habiéndose extendido también a la vecina provincia de Alicante donde igualmente se considera un plato casi propio.
En muchos restaurantes los pescados humildes que se empleaban cuando la receta se creó han sido sustituidos por otros de mayor precio - lubina, dorada - e incluso se le han añadido gambas y otros mariscos, convirtiéndolo es un plato de precio pero alejado de lo que era en un principio. Os voy a dar a continuación la receta tradicional, servida como antiguamente se hacía, en dos vuelcos.
En el primer vuelco se sirve el arroz y en el segundo los pescados empleados en la confección del caldo. En la actualidad se tiende a unir ambos, por aquello de que el pescado utilizado es de mayor precio, pero lo que nunca falta es servir el arroz con alioli sin el cual este arroz estaría falto de algo.
El nombre de este arroz procede del caldero donde se solía realizar.
INGREDIENTES (4 personas)
- 2 vasos de arroz tipo bomba (u otro tipo de arroz de grano corto)
- 1. 5 Kg de pescado variado (mújol, gallineta etc)
- 2 vasos de tomate triturado
- 4 ñoras
- 4 dientes de ajo
- Perejil
- Sal
- Azafrán (unas hebras)
- Pimienta negra molida
- Aceite virgen extra de oliva
Para el alioli
- 4 dientes de ajo
- 1 vaso y medio de aceite virgen extra
- Sal
En primer lugar vamos a freír las ñoras, sin semillas, en una cazuela ancha y honda (a menos que tengáis caldero, en cuyo caso, empleadlo) con un chorro abundante de aceite de oliva.
Cuando las ñoras estén fritas, las llevamos a un mortero junto a los 4 dientes de ajos sin el germen verde. Lo majamos todo hasta obtener una especie de pasta.
En la misma cazuela donde hemos frito las ñoras, vertemos el tomate triturado. Cuando el tomate está frito, añadimos 2 litros de agua y la picada que hemos hecho de ñoras y ajos. Dejamos hacer hasta que el agua hierve.
Mientras el agua hierve, limpiamos los pescados y retiramos entrañas y cabeza. En el momento en que hierve el agua añadimos todos los pescados, cortados en rodajas gruesas, junto a unas hebras de azafrán y media cucharadita de pimienta negra molida. Reducimos el fuego y sazonamos.
Cuando todos los pescados están cocidos - no llevará más de 15 minutos, no deben quedar deshechos, los retiramos y reservando intentando que no se enfríen.
Subimos el fuego y añadimos el arroz, dejándolo a fuego fuerte durante 5 minutos y luego bajándolo a fuego medio durante otros 15 minutos. Rectificamos de sal y ya estará hecho.
Para hacer el alioli simplemente pelamos los dientes de ajo, les quitamos el germen verde y llevamos a un mortero donde los majamos hasta que formen una especie de pasta. Añadimos un pellizco de sal y el aceite poco a poco, ligándolo a la vez. Si vemos que se nos corta podemos añadir una cucharadita de mahonesa. Hay que hacer bastante alioli, así que paciencia.
El arroz se sirve primero, siempre caldoso, con una salsera con alioli - algunos ya ponen una cucharada encima directamente - y luego en una fuente el pescado, que se sazona también con alioli (a veces se rebaja con un poco del caldo de cocción).
Está para chuparse los dedos.
¿El acné adolescente es culpa de la alimentación?
- Es importante cambiar la ingesta de carbohidratos de alto índice glucémico por otros de bajo índice, es decir, de absorción lenta que no dispare la producción de insulina. Substituiremos el pan refinado por el integral, disminuiremos la ingesta de azúcar y eliminaremos todo tipo de bollería de nuestra dieta. Pero nunca, bajo ningún concepto, dejaremos de consumir carbohidratos, sólo que serán siempre del tipo integral. El pan, la pasta, las tostadas, siempre integrales. De hecho este cambio debería ser permanente, la salud de la persona lo agradecería.
- Disminuiremos el consumo de leche y de lácteos (queso, yogur, mantequilla ...). Para compensar la pérdida de proteínas, minerales y vitaminas que dicho cambio provocará comenzaremos a consumir más proteína vegetal y verduras de hoja verde, una fuente muy rica de calcio.
- Es conveniente enriquecer nuestra dieta con muchas verduras y frutas.
- Aumentaremos el consumo de omega-3 para compensar el excesivo consumo de omega-6. Lo mejor es consumir pescado azul al menos tres veces a la semana.
- Y LO MÁS IMPORTANTE ! Acudir al dermatólogo. Y decimos dermatólogo, no centro de estética o similar puesto que el acné ES UNA ENFERMEDAD que debe ser diagnosticada por un médico especialista que recetará los tratamientos que considere oportunos y recomendará la dieta más apropiada. Un acné cogido a tiempo puede ser una enfermedad crónica leve que desaparecerá pronto o convertirse en un problema que pueda generar feas cicatrices que nos acompañarán de por vida y ser fuente incluso de problemas psicológicos.
Alubias con oreja de cerdo
- 200 gramos de oreja de cerdo
- 250 gramos de alubia blanca
- 1 cebolla grande morada
- 1 zanahoria grande
- 1 pimiento verde para freír
- Pimentón picante o dulce, al gusto
- Sal
- Aceite virgen extra de oliva
No prestéis atención a la dieta de la "sopa quemagrasas"
Bizcocho de dátiles, sin un solo gramo de azúcar
El invitado a un hogar árabe siempre es agasajado con al menos té y café, aunque tampoco suelen faltar los dátiles o cualquier otro tipo de dulce.
- 700 gramos de harina (se puede emplear harina integral o bien blanca de trigo)
- 1 vaso largo (250 ml) de aceite de girasol o maíz
- 1 vaso largo (250 ml) de leche semi o desnatada
- 2 cucharadas de cardamomo en polvo
- 2 cucharadas de levadura química (no utilicéis más, no conviene que suba demasiado)
- 2 vasos (del mismo tamaño empleado para la harina y la leche) de carne de dátil (quitad el piñón del mismo)
- 1 vaso de nueces picadas
Enero, el mes de los gimnasios llenos y las dietas ineficaces
- En Navidad y Año Nuevo es posible ver a mucha gente que practica jogging a última hora del día, supongo que con la esperanza de quemar las grasas que habían consumido durante el día. Aunque no tengo nada en contra de hacer ejercicio físico es preferible la regularidad del mismo que intentar quemar calorías de forma rápida. Se consigue perder peso de forma rápida pero sobretodo por la pérdida de líquidos. Una vez repuestos, el peso vuelve a ser casi idéntico. Por eso para recuperar la forma lo mejor es hacer ejercicio moderado y constante - aparcar el vehículo y realizar los trayectos medios a pie - y de vez en cuando realizar ejercicio más fuerte - correr, nadar, pesas - que es más adecuado para el bienestar del corazón que para perder peso. Es decir, para perder peso lo mejor es la constancia, mientras que para la salud del corazón un buen sprint de vez en cuando es perfecto. Lo mejor es ir andando a cualquier sitio que se halle a menos de 2 Km de distancia y lo ideal caminar de 6 a 8 kilómetros cada día.
- Debemos hacer desayunos completos que incluyan zumos de fruta naturales o fruta, cereales - pero NO cereales azucarados - como pueden ser tostadas de pan integral, alguna grasa como por mantequilla y algún lacteo NO AZUCARADO. Los almuerzos han de ser sobrios y completos, y las cenas muy parcas y como muy tarde a las 20 horas. De esta manera nos aseguramos que estaremos en ayunas durante bastante tiempo pero al estar dormidos gran parte de dicho tiempo será más soportable. Entre comidas, si van a transcurrir más de tres horas, podemos comer algo de fruta o un lácteo descremado. Hacer un desayuno copioso es fundamental, ya que entonces encaramos el almuerzo con menos apetito.
- NADA DE AZÚCAR. Este sí que es un ingrediente prohibido. El azúcar no sólo aporta calorías vacías, sino que además consume recursos vitamínicos y agua para su metabolización. Esto va a ser más difícil de lo que parece ya que tras los excesos navideños, donde hemos consumido mucho azúcar, el cerebro está "dopado" y a la espera de su ración diaria de glucosa. Cuando dejemos de suministrársela tal vez aparezcan jaquecas o una necesidad imperiosa de tomar precisamente alimentos azucarados. Deberemos ser fuertes y esperar a que estos efectos pasen los cuales, por cierto, son muy parecidos al síndrome de abstinencia de sustancias dopantes mucho más fuertes.
- Eliminad las bebidas edulcoradas y el alcohol. Cierto que los edulcorantes aportan poca o ninguna caloría pero aumentan el apetito y pueden tener efectos secundarios como ser laxantes, con lo que destruyen la flora bacteriana. Por si no lo sabéis, en las granjas de engorde animal se incluyen en la dieta edulcorantes artificiales para que el ganado coma más y engorde antes.
- Hay que comer mucha fruta y verdura. Todos los postres y las comidas entre comidas han de ser fruta, y comer mucha verdura cruda en ensaladas o bien cocinada. No se trata de aquello tan manido de que hay que comer fruta y verdura porque aportan minerales y vitaminas, sino por algo que recientemente se ha descubierto : las bacterias que residen en nuestro intestino y que se encargan de ayudarnos a digerir los alimentos SON MÁS EFICACES SI NUESTRA DIETA ES RICA EN VERDURAS Y FRUTA. Aquellas personas que admiramos y que son tan infrecuentes por aquello de que comen lo que quieren sin engordar deben su don a la herencia genética pero también a unas bacterias de su intestino mucho más eficaces. Podemos conseguir lo mismo comiendo mucha fruta y verdura fresca.
- No existen dietas depurativas ni alimentos que nos ayuden a disolver las grasas. No os lancéis a hacer dietas que en la mayoría de los casos provocan serios deficits nutricionales y que tal vez hacen perder peso de manera momentánea pero que tienen un efecto rebote : en cuanto dejéis de hacer una dieta muy restrictiva aumentaréis de peso. Tampoco os fijéis una meta temporal para reducir peso. Ni una semana, ni un mes ni lo que sea. Bajaréis de peso de forma gradual y a menudo sin daros cuenta, simplemente llevando una alimentación no restrictiva pero sana.
- Cuando vuestro cuerpo coma con moderación, no tengáis hambre, estéis satisfechos con lo que coméis y además se mantenga en su peso, sin repuntes ni bajadas, entonces habréis alcanzado un punto de estabilidad del cual no será fácil moverse. No penséis en el peso que os gustaría tener, sino en el peso real que vuestro cuerpo acepta. Y es posible que antes de alcanzar ese peso que por vuestra talla y edad deberiáis tener tengáis pesos ideales intermedios durante mucho tiempo. Digamos que una dieta no es algo que imponemos por un tiempo, sino un modo de comer y vivir de por vida y que los resultados a veces se obtienen a muy largo plazo.
Atún encebollado a la andaluza
¿Cansado de pescado frito o rebozado? Aquí tienes una receta que no es lo uno ni lo otro y está igual de buena.
El atún encebollado es una receta andaluza tradicional que destaca por su sencillez y rapidez en la realización. Se puede hacer también con otros pescados azules de menor tamaño como el jurel.
- 4 rodajas de atún fresco (o congelado) de 200 gramos cada uno
- 500 gramos de cebolla blanca
- Un vaso (200 ml) de vino blanco
- Medio vaso (100 ml) de agua
- 2 cucharadas de vinagre de vino blanco
- Sal
- Aceite virgen extra de oliva
Pollo a la húngara
Los húngaros no llaman a este pollo "a la húngara" porque no tendría sentido. Se refieren al mismo como pollo a la paprika, esto es, paprikás csirke.
La paprika es el pimentón que conocemos en España, con sus más y sus menos. Existen muchos tipos de paprika. Los hay dulces y picantes - algunos realmente picantes - y sin ellos la cocina húngara andaría bastante huérfana. El plato nacional húngaro, el goulash, no se podría realizar sin paprika.
El pollo que vamos a hacer se puede hacer picante, en España también tenemos pimentón picante, y sobretodo con mucha salsa, con la que no solo vamos a bañar la carne si no también los Spätzle, que es una pasta muy característica de centroeuropa. Realmente en Hungría se emplea para tal menester los Nokedli, que tienen el aspecto de ñoquis pero que se hacen igual que los Spätzle.
INGREDIENTES (4 personas) :
Para hacer el pollo :
- 4 cuartos de pollo o bien un pollo hecho el 8 mitades, como si se fuera a hacer al ajillo
- 2 cebollas grandes
- 1 vaso de tomate triturado
- 4 dientes de ajo
- 3 cucharaditas de pimentón dulce
- 1 cucharadita de pimentón picante
- Medio vaso de crema agria
- Harina de trigo
- Sal
- Pimienta negra molida
- Aceite virgen extra de oliva
- 250 gramos de harina de trigo duro *
- 3 huevos
- 50 ml de agua tibia
- Una cucharadita de sal
* Se debe emplear harina de trigo duro, no la normal que se emplea para hacer pan o pasteles. No siempre es fácil de encontrar. Si no la halláis, lo más fácil es comprar cus-cus o bulgur - que son de trigo duro - y lo reducís a harina usando un procesador, mortero o lo que sea. Hasta una batidora de vaso funciona bastante bien para este menester.
Preparación del pollo :
En primer lugar salpimentamos los muslos de pollos - o las piezas que tengáis - y se rebozan de harina. En una cazuela grande los freímos hasta que quedan dorados. Reservamos.
En el mismo aceite freímos las cebolla ralladas y los dientes de ajo laminados y sin el germen verde central.
Cuando la cebolla transparenta añadimos el tomate rallado y dejamos hacer.
Cuando el sofrito ha ligado, vertemos un vaso de agua.
Introducimos el pollo y añadimos más agua hasta que lo cubra. Se tapa la cazuela y se deja hacer hasta que la carne se ablanda. Debe quedar muy blanda, de manera que casi se desprenda del hueso. Cuando esto ocurre, se incorporan el pimentón dulce y el picante. Añadimos el medio vaso de crema agria (se puede hacer con nata para montar añadiendo el zumo de medio limón) y movemos bien para que la salsa quede uniforme. Rectificamos de sal.
Debe quedar con bastante jugo, al menos hasta la mitad de la cazuela.
Reservamos.
Para hacer los spätzle :
Mezclamos los huevos batidos con el agua tibia y la sal. Poco a poco vamos añadiendo la harina bien tamizada para evitar grumos. Batimos hasta que queda una masa suave y homogénea. Extendemos la masa resultante en una superficie lisa con la ayuda de un rodillo. En Alemania existen prensas y otros utensilios para cortar tiras de igual tamaño pero podemos hacerlo simplemente con la ayuda de un cuchillo afilado.
Ponemos a hervir agua en abundancia con un poco de sal y vamos incorporando las tiras cortadas en la misma.
Al cabo de 5 minutos, más o menos, flotarán en la superficie indicación de que ya están hechas. Extraemos los spätzle y los pasamos por agua fría para que no se peguen entre ellos, escurriéndolos a continuación.
Ahora ya podemos emplatar.
Colocamos las piezas de pollo que correspondan a cada comensal ocupando la mitad del plato. La otra mitad la llenamos de spätzle. Con un cazo de sopa recogemos el caldo y lo vertemos por encima.
Está realmente bueno.
Bacalao al pil-pil
Esta receta vasca en realidad describe una técnica que consiste en que la gelatina del pescado emulsione con los ajos y el aceite de oliva hasta formar una salsa espesa. Esta técnica, que en gastronomía se llama confitar a baja temperatura, precisa cocer el pescado a baja temperatura - alrededor de 55 grados - y no freírlo, como mucha gente cree. Esto es aplicable a otros pescados y a las kokotxas de merluza o bacalao. Mejor os lo explico a través de la receta.
- 600 gramos de lomos de bacalao con piel
- 1 cabeza de ajos
- Aceite virgen extra de oliva
- Una olla plana de barro (importante)










