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Costillar de Cerdo con Salsa Agridulce

 

Los que gustan de probar cosas nuevas por Navidad y además son amantes de la comida oriental con estas costillas tendrán ambas cosas a un precio más que contenido. En cualquier caso es una comida que si os gusta es atemporal, sirve para comerla mientras veis vuestra película favorita o para servirla en cualquier ágape donde os apetezca, sea de postín o no.

En los países del Lejano Oriente las dos carnes más consumidas son las de cerdo y ave, principalmente pollo y pato. Tanto es así que se consideran "estratégicas"  y por ejemplo en China hay una reserva de cerdos - no es broma - para la alimentación de emergencia de la población en caso de catástrofe.

Hay centenares de recetas de salsa agridulce. Puesto que el nombre procede de la mezcla de los sabores dulces y agrios la forma de conseguirlos es muy variada. Algunos recetas endulzan con miel, azúcar e incluso con coca-cola mientras que la mayoría emplean el vinagre como sabor contrapuesto. La receta de la salsa agridulce que os proporciono es una de tantas.


INGREDIENTES (4/6 comensales):
  • Costillar entero de cerdo (calculad 250 gramos por comensal, hay mucho hueso)
  • Manteca de cerdo
  • Caldo de carne 
  • Sal
  • Pimienta negra
  • Ajos o hierbas aromáticas 
  • Para la salsa :
  • 1/3 de vaso (80ml) de vinagre blanco de vino, manzana o mejor de arroz.
  • 1 cucharada de ketchup
  • 4 cucharadas de azúcar moreno
  • 1 cucharadita de salsa de soja
  • 1/3 de vaso (80ml) de agua
  • 2 cucharaditas de maizena
  
En una fuente de barro suficientemente grande para albergar los costillares vertemos dos vasos de caldo y una cabeza de ajos. Si no disponemos de caldo de carne con agua será suficiente. Salpimentamos las costillas y las cubrimos con manteca de cerdo. Podemos fusionar la manteca en el microondas y "pintar" el costillar con una brocha de cocinar para facilitarnos la labor. Volvemos a salpimentar y depositamos en la bandeja (no importa que el caldo no la cubra). Si no queremos utilizar ajos podemos emplear un hatillo de hierbas (romero, laurel etc). Precalentamos el horno a 220 grados e introducimos las costillas. De vez en cuando les daremos vuelta y las regaremos con el caldo. Con 45 minutos será suficiente (podéis retirarlas antes si se forma una costra dorada sobre las mismas, indicación de que se han cocinado totalmente).

Mientras prepararemos la salsa agridulce. En un cazo vertéis todos los ingrediente listados anteriormente excepto la maizena. Ponedlo a fuego medio y llevad a ebullición.  Para espesar la salsa introducís las dos cucharaditas de maizena y removéis bien para que no queden grumos.  La salsa se reparte en un bol individual para cada comensal (aquí los ingredientes sirven para cuatro de ellos) de manera que si lo desean mojen las costillas. También es posible pintar las costillas con la salsa, sirviendo adicionalmente el sobrante por si a algún comensal le parecen poco salseadas.

No hace falta decir que es una receta de muy fácil preparación y que las costillas se deben comer con las manos sin etiqueta ninguna.

Es posible también cocinar conjuntamente la salsa y las costillas si bien en ese caso se debe hacer cuando queden algunos minutos para que las últimas estén a punto de salir del horno.