Sirve para hacer espectaculares rellenos de pasteles o para darse un homenaje de vez en cuando en un café bombón. Lástima que a menudo, cuando nos acordamos de ella, no la tenemos a mano. Con esta receta casera podéis conseguir una más que aceptable leche condensada.
La leche condensada es un concentrado de leche, esto es, a la que se le ha eliminado gran cantidad del agua que incorpora. Fue inventada por Nicolas Appert si bien el añadido de azúcar es posterior. El secreto consiste en mantener la cocción un tiempo muy breve y así evitar que tome el color oscuro del caramelo o el dulce de leche.
INGREDIENTES :
- 250 g de leche desnatada
- 200 gramos de azúcar glass o impalpable (se puede hacer con azúcar normal pero hay que vigilar que se disuelva correctamente)
- 1 cucharadita de extracto de vainilla en polvo (si no tenéis reservad unos 20 gramos de azúcar de la cantidad anterior e incluir azúcar vainillado en la misma proporción)
- 35 g de mantequilla (para dar la "untuosidad" requerida al resultado y tomar un poco de color amarillento)
En una cacerola de fondo grueso incorporamos el azúcar, la vainilla , la leche y la mantequilla. Cubrimos.
A fuego muy lento - pero lento de verdad - llevar a ebullición y tan pronto como empiece a hervir se deben contar 15 minutos exactos en que sin dejar de remover debe llegar a la consistencia de un jarabe. En ese instante retiramos del fuego. Si además adquiere un ligero tono amarillento entonces ya os aseguro que tendrá un sabor increible.
