Un recopilatorio de recetas especiales de aves publicadas en "Media Hora para Cocinar", cualquiera de ellas muy adecuadas para las cenas o comidas navideñas y para todos los bolsillos.
Una forma original de servir los entrantes.
Lomo de Cerdo mechado con Queso
Lomo de Cerdo glaseado con Gravy
Codillo de Cerdo con Pasas al Ron
Solomillo de Cerdo con salsa de Anchoas
Pata de Jamón asada y glaseada
Medallones de Cerdo envueltos en Bacon
Costillar de Cerdo con Salsa Agridulce
Roti de Aguja de Cerdo con patatas a la mantequilla
Lomo de cerdo con salsa de mostaza y nata
Solomillo de cerdo con salsa Shiitake
Solomillo de cerdo con cebollas caramelizadas
Espárragos gratinados con vieiras
Mejillones en salsa de Tabasco
Mejillones con Salsa de Mostaza
Almejas Picantes a la Marinera
El Sauerbraten (palabra compuesta de Sauer, agrio, y Braten, asado de carne) es un plato tradicional renano que se consume en toda Alemania.De hecho muchos lo consideran el plato estrella de la cocina alemana (la "paella" o el"pulpo gallego" alemán, por así decirlo).
Consiste en carne que se marina durante algunos días y luego se estofa, añadiéndole pasas y otros elementos para conseguir una salsa agridulce. Dado que el marinado ablanda la carne, no es necesario - ni siquiera aconsejable - usar cortes de la mejor calidad ya que el resultado sería prácticamente indistinguible.
En esta receta se emplean algunos ingredientes que no son comunes en la cocina española. En primer lugar las bayas de enebro. Se trata de los frutos del enebro que se utiliza para aromatizar el marinado.
También se emplean, entre otras cosas, para dar sabor a la ginebra. Se puede encontrar en las zonas del supermercado destinadas a las especias, aunque no siempre, porque parece ser que se emplean en saborizar el gin-tonic. Tiene un sabor un tanto amargo y puede sustituirse por clavo, que será mucho más fácil de encontrar o simplemente no usar ninguna especia.
El otro ingrediente extraño para nosotros es el pumpernickel. Se trata de un pan oscuro de centeno, de sabor dulzón, que se usa para espesar la salsa. Se puede sustituir por pan de higo o por pan normal añadiendo un poco de azúcar. También se puede prescindir del mismo y usar para espesar maizena o una cucharada rasa de harina de trigo.
INGREDIENTES (4 personas) :
Para la marinada y la salsa :
Para el estofado :
En primer lugar vamos a preparar la marinada mezclando el vino, el vinagre, las verduras bien picadas, las bayas de enebro o clavo y los granos de pimienta. Esta marinada debe cubrir totalmente la carne que tengamos, tanto si son filetes gruesos, cortes de carne para estofado (tacos) o carne que se reserva para cocidos. Por tanto lo mejor es meter la carne en un recipiente que permita que al rellenar con la marinada la cubra totalmente. Dejamos en el frigorífico durante al menos 48 horas.
Transcurrido el tiempo extraemos la carne y la dejamos escurrir hasta que quede bien seca, sin perder el líquido que recogeremos de nuevo.
En una sartén a fuego medio con un poco de mantequilla clarificada pasamos la carne previamente bien seca y salpimentada hasta que toma color. No es necesario que se haga del todo, y de hecho es contraproducente.
Retiramos y reservamos, intentando evitar que la carne se enfríe.
Separamos el caldo de las verduras y retiramos las bayas o los clavos de olor así como los granos de pimienta. En la misma sartén donde hemos pasado brevemente la carne incorporamos las verduras junto a la cucharadita de concentrado de tomate.
Dejamos hacer hasta que el sofrito toma cuerpo. En ese momento incorporamos el caldo del marinado tras pasarlo por un colador y seguidamente añadimos la carne, dejando hacer a fuego medio-bajo. Añadimos las pasas.
Dejamos hacer durante un par de horas con la cazuela tapada. Media hora antes de finalizar la cocción comprobamos de sal y pimienta, rectificando si fuera necesario. Si el caldo es demasiado claro se añade pumpernickel desmigado y si no maizena. Si lo queréis más agridulce se añade una cucharadita de azúcar.
Se sirve bien caliente y si la carne estaba en una pieza, cortada en lonchas según número de comensales. Si todo ha ido bien el sabor será agridulce y la carne se deshacerá literalmente, sin necesidad de emplear cuchillo para cortarla.
Se acompaña de spätzle (pasta hecha de huevo) como en la imagen o bien de patatas cocidas o más raramente arroz cocido.
Las bocas no son más que las pinzas del buey de mar. Mi recomendación es comerlas simplemente cocidas, sin ninguna salsa ni aditivo. Si las compráis frescas sólo hay que cocerlas pero eso hay que hacerlo bien o comeremos una especie de goma sintética en lugar de la deliciosa carne que esconden las pinzas.
Si buscáis un entrante elegante para las comidas navideñas pero a la vez no muy caro esta sopa es perfecta.
La sopa de almejas es uno de las recetas puntar de los Estados Unidos. Allí se denomina Clam Chowder y más específicamente New England Clam Chowder pues es allí el lugar de origen de la misma, aunque en la actualidad existe este tipo de sopa en toda la costa este y oeste.
Por regla general se emplea un tipo de almeja grande, con gajo también de considerable tamaño. Se trata de almejas que crecen en profundidad y aguantan grandes presiones y condiciones adversas. Esto hace que la carne sea dura y de inferior calidad a las almejas a las que estamos acostumbrados en España, las cuales se suelen recolectar en las rías en condiciones mucho más benignas.
En España las almejas más habituales son las procedentes de cultivo en Galicia, aparte de las de ría, así como las chirlas o rosellonas que suelen proceder de Huelva. La carne es blanda y requieren muy poco tiempo de cocción. En cambio la carne de las chowder o de las cherrystone - que son originarias de la costa este de los Estados Unidos - requiere tiempos largos de cocción (aunque sin pasarse) y se trocean por el tamaño que tienen. En esta receta vamos a emplear las chirlas o almejas de carril gallegas habituales.
INGREDIENTES (4 personas ) :
Introducimos las almejas en abundante agua con sal. Deben permanecer así durante al menos un par de horas para que se limpien de arena. Una vez están limpias las llevamos a una cazuela y con muy poca agua, con la tapadera puesta, las calentamos al vapor para que se abran. No más de 3 minutos. Al abrir la tapadera veremos que la mayoría se han abierto. Las que no lo hayan hecho se descartan ya que significaba que al recolectarlas estaban muertas. Extraemos la carne y la reservamos.
Cortamos el bacon en trocitos y lo incorporamos a una cazuela a fuego medio-bajo para que se fría con su propia grasa (no hace falta añadir ni aceite ni mantequilla).
Cuando el bacon comienza a estar crujiente añadimos la cebolla bien picada. Pelamos y cortamos las patatas en cubos pequeños de tamaño regular. Los vertemos sobre el sofrito y añadimo el agua o el caldo de pescado. Subimos el fuego para que hierva y luego lo bajamos para que las patatas se vayan haciendo.
Cuando las patatas están ya blandas separamos algunos cubos y los aplastamos, reincorporándolos al caldo, para que lo espese.
Añadimos la leche y la nata, evitando que hierva porque de hacerlo se podría cortar la nata. Incorporamos la carne de las almejas y dejamos hacer durante un par de minutos, rectificando de sal y pimienta antes de apagar el fuego.
Se puede servir espolvoreando por encima perejil picado, dados de pan frito o incluso guardando algunas almejas enteras con la concha para que sirvan de decoración.
Una receta muy delicada que seguro que podéis emplear para cualquier comida festiva.
Una ensalada para todos los amantes de lo oriental... y de lo picante.
Muchos dicen que la Kunafah es el mejor postre árabe. La verdad es que es muy popular en Oriente Medio, pero sobretodo en Palestina (de donde dicen que es original), Turquía, Siria y Egipto.
Emplea un tipo de pasta que se encuentra con muchos nombres diferentes : kunafah, kadafi, kataifi etc. Es como si a la masa filo la hubiéramos pasado por un rallador. Si tenéis la tentación de hacerlo así, lamento deciros que "parece" pero no es "pasta filo" rallada. Hay que comprar pasta kunafa y que yo sepa se encuentra en Alcampo, Carrefour y me dicen que en Lidl, aunque no se si en Carrefour y en Lidl solo en compra online. Evidentemente seguro que la encontráis en tiendas que vendan productos árabes o griegos, donde también es popular aunque para otros usos.
Se trata de hacer un pastel en el cual la capa superior y la base son de pasta kunafa encerrando un relleno que puede ser de harina de arroz o queso fresco. Todo ello luego se moja en almíbar para un extra de dulzor. Aparte de la kunafa, para la que no tengo alternativa, el resto de ingredientes son fáciles de conseguir.
Si estáis planeando una comida de navideña exótica, la Kunafah será el mejor postre que podéis elegir.
INGREDIENTES
Para la pasta kunafah
Para decorar
Primero preparamos el almíbar vertiendo el azúcar y el agua en una cazuela a fuego medio, con una cucharadita de zumo de limón y el agua de azahar. Removemos hasta que se disuelve el azúcar y retiramos del fuego cuando espesa ligeramente. Reservamos y cuando enfría a temperatura ambiente metemos en la nevera (no os preocupéis, no cristalizará gracias al zumo de limón).
Lo siguiente es preparar el relleno.
En una cazuela a fuego bajo vertemos la leche y luego la harina de arror, removiendo con unas varillas para que se disuelva bien. Dejamos hacer hasta que espesa. Entonces añadimos el azúcar, removemos bien y retiramos del fuego, dejando enfríar a temperatura ambiente. En ese momento añadimos la nata.
Lo ideal ahora sería remojar las hebras de pasta kunafa con la mantequilla derretida sin que se pegaran entre sí. Si ocurre, habría que volver a separar.
Para hacer la kunafah se emplea un molde redondo grande de unos 30 cm de diámetro, de paredes bajas. Haced lo que podáis para conseguir algo así y en caso contrario, encontrad una bandeja rectangular grande que pueda ir al horno. También se puede hornear en recipientes individuales, si os es más cómodo.
Extendemos la mitad de la pasta kunafah por el fondo. Encima de la misma vertemos el relleno de leche con harina de arroz. Finalmente por encima el resto de la kunafah.
Precalentamos el horno a 180 grados y horneamos durante 45 minutos. Luego 10 minutos a 220 grados.
Retiramos del horno. Cuando enfríe desmoldamos con cuidado, colocando un plato grande encima y girando como si hiciéramos una tortilla de patatas.
Rociamos con el almíbar frío y luego decoramos la superficie con los frutos secos picados.
Una auténtica delicia, seguro que os encanta.
Una receta muy fácil de preparar especialmente dedicada a los amantes de la cocina oriental.
La Tarta Buko es la versión filipina de la Tarta de Manzana norteamericana, pero sin manzanas.
Hace años las hermanas Pahud fundaron una pastelería a la que bautizaron ORIENT en la ciudad de Los Baños, provicia de Laguna. Todo suena como muy español pero ocurrió en Filipinas, donde nombres y apellidos, además de costumbres cotidianas y miles de palabras del tagalo siguen sonando muy españolas.
Una de las hermanas había estado en los Estados Unidos donde aprendió a cocinar la tarta de manzana, así que pensaron incorporarla a la oferta de la pastelería. La manzana es una fruta que requiere mucha humedad y no demasiado calor, de manera que en Filipinas hay muy poca por no decir ninguna, así que decidieron hacer el relleno con coco, que sí es abundante en la zona.
Si os fijáis en la receta, posee algo de las tres culturas que han conformado el carácter filipino. Por un lado tenemos el coco, que es autóctono. Luego el concepto de la tarta que es norteamericano y finalmente la masa que la compone que si os fijáis se hace con manteca de cerdo, exactamente igual que las empanadas españolas.
INGREDIENTES
Para la masa :
Para el relleno :
* Ambos se pueden sustituir por un vaso de leche de coco (atención, que la leche de coco no es lo mismo que el agua de coco. El agua de coco es el líquido incoloro, parecido al agua, que contiene el coco mientras que la leche se obtiene de la extrusión de la pulpa blanca y el aspecto es parecido a la leche)
Para hacer la masa mezclamos todos los ingredientes ablandando previamente la manteca de cerdo en el microondas. Trabajamos la mezcla amasando durante unos 30 minutos. Debe quedar elástica.
Dejamos reposar 1 hora y tras el tiempo de espera hacemos dos bolas de igual tamaño. Una será la base de la tarta y la otra la tapa.
La bola de la base la colocamos en un molde para tartas de unos 22 cm de diámetro y 3 ó 4 cm de alto (de aluminio o mejor de silicona) y le damos forma para que ocupe toda la superficie y suba por los lados.
La otra bola le damos forma para que una vez vertido el relleno lo cubra por completo.
Para hacer el relleno mezclamos la maicena con el agua de coco. Luego en un bol mezclamos con la nata y el azúcar y finalmente con el coco rallado. Batimos bien y vertemos sobre la base de pasta.
Una vez vertido el relleno, lo cubrimos con la otra lámina de pasta, cerrando los bordes con un pequeño pliegue.
Pintamos la superficie con yema de huevo para que brille y horneamos a 180 grados durante 45-50 minutos.
Se extrae, deja enfriar y desmolda. Se come tibio o del tiempo y es una delicia.
¿No os suena la ternera Orloff? Se trata de una receta francesa que debe su nombre al nombre del embajador ruso en París el cual fue agasajado por su cocinero con esta pantagruélica creación. Porque si habéis pensado alguna vez en un asado "a lo bestia", aquí lo tenéis. Se trata de una carne - la original es redondo de ternera, pero por cuestiones de ahorro se puede hacer con lomo de cerdo - que se hace medallones entre los cuales se inserta puré de champiñones y bacon o jamón ahumado, y luego se riega con una salsa bechamel con queso derretido. Vamos, que cada bocado son 10.000 calorías por lo menos. Eso sí, está de vicio.