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martes, 16 de octubre de 2007

Caldo de pollo y verdura


El caldo de pollo tiene una doble utilidad : como plato independiente y como base para otras recetas en lugar de añadir simplemente agua. Incluso como plato independiente se puede afirmar que son en realidad dos : una sopa ligeramente grasa y el producto del cocido – patata, garbanzo, pollo etc -. La preparación de un caldo de pollo toma más de 30 minutos pero la mayor duración se compensa con un menor trabajo en la realización : pones todos los ingredientes en la cazuela y que hierva.
Los ingredientes pueden variar ya que no son críticos, aunque los habituales son :
Patata (3 ó 4) (no es imprescindible)
Cebolla o Puerro o una combinación de ambos
Apio
Garbanzos (250-400 gramos), que pueden ser cocidos o mejor secos puestos en remojo desde el día anterior.
Pollo (un cuarto, una pechuga etc)
Zanahoria (1 grande)
Sal (dos cucharadas)
Agua
También es posible poner una hoja de laurel u otras hierbas aromáticas, aunque no es imprescindible.
Colocamos en una cazuela grande (capaz de contener 3 ó 4 litros de agua) todos los ingredientes. Es conveniente utilizar patatas grandes sin cortar, igual que la zanahoria. Si los garbanzos son secos los pondremos al principio pero si son cocidos los añadiremos casi al final de la cocción – en caso contrario correríamos el riesgo de que se deshicieran -.
Cubrimos con agua, a ser posible embotellada o bien filtrada para eliminar las impurezas. Podemos utilizar agua del grifo pero entonces deberemos tener la precaución, sobretodo si queremos un caldo transparente, de ir eliminando las impurezas de la superficie del agua con una cuchara de vez en cuando (esto también ocurre con el agua de botella o filtrada, pero en menor medida).
El tiempo de cocción es de 1 hora y media, aproximadamente. Si todo ha ido bien las patatas estarán deshechas o bastante mermadas así como el pollo. Eso es bueno hasta cierto punto ya que la “filosofía” del caldo es que los nutrientes de los elementos que hemos introducido pasen al agua, pero es malo si nos hemos pasado en la cocción y “matado” los nutrientes que queríamos. En cualquier caso al finalizar el periodo de cocción tendremos un caldo más o menos espeso y un residuo sólido compuesto por garbanzos, patatas, pollo, apio etc. Procederemos a colar el caldo para separar el líquido del residuo sólido. Dicho residuo puede ser consumido directamente una vez limpiado de huesos aunque cabe indicar que naturalmente, por culpa de todo el proceso de cocción, ha perdido gran parte de sus propiedades.
El caldo es la base para gran cantidad de posibles aplicaciones. Por ejemplo, se puede hacer una sopa añadiendo una cucharada de arroz o utilizar algo de pasta con el mismo fin. Particularmente me agrada guardar el caldo con parte de la carne del pollo que coloco en cada plato, acompañado con un poco de patata y garbanzos a modo de “tropezones”. Eso da la sensación de caldo casero y no uno de esos caldos obtenidos a base de concentrados.
Si se ha hecho caldo suficiente es posible sustituir el agua de cualquier plato (arroces, pasta, verdura) y dotarle de una fuerte consistencia.

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