
El Labán es una mezcla de leche y yogur bastante más fuerte que el ayran turco. Su preparación es extremadamente sencilla.
INGREDIENTES :
1 litro de leche
1 yogur sin azúcar natural (tipo normal, no "griego")
Hervimos la leche y antes de que desborde el cazo la dejamos enfriar. De hecho no debe quedar fría, sino templada. La temperatura correcta es cuando mojamos el dedo y podemos resistir unos segundos sin quemarnos. Esto es muy importante porque si la temperatura no es buena el Labán no cuajará.
Incorporamos el yogur deshecho poco a poco, removiendo constantemente hasta que se deshazga. Ahora debemos hacer una "post-fermentación" de manera que las bacterias del yogur "yoguricen" la leche. Para ello envolvemos la cazuela completamente con un paño para que no pierda calor de golpe, además de mantenerlo oscuro. En ocho horas estará listo.
Se mete en la nevera y se sirve bien frio.
Oye, y si no quereis hacer todo este proceso, no es ningún crimen comprarlo en el supermercado. El sabor es delicioso, más fuerte que el yogur y con una agradable acidez, excelente para acompañar muchos platos o tomar como bebida refrescante.