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jueves, 30 de enero de 2014

El color de nuestra piel

El color de nuestra piel ha servido de base a numerosas teorías racistas que "animaron" considerablemente la historia de la humanidad durante milenios. Todos aquellos que consideran la piel blanca como sinónimo de superioridad probablemente se llevarán las manos a la cabeza al enterarse que el hommo sapiens surgió de Africa con una piel de color oscura. Todas, absolutamente todas las razas de nuestro planeta, proceden de unos pocos individuos de lo que hoy llamaríamos raza negra.  

El color de la piel representa una protección contra la radiación solar. Los seres vivos son especialmente sensibles a la de tipo ultravioleta. Gran parte de esta radiación la filtra el ozono de la atmósfera terrestre pero cierta cantidad llega a la superficie del Planeta constituyendo un terrible peligro : el espectro ultravioleta puede provocar cambios en el adn de las células, causando cáncer y otras mutaciones.. Esta es la razón por la cual los humanos que viven en zonas ecuatoriales poseen una piel oscura debida a la melanina que actúa como escudo defensivo. Si los hommo sapiens surgieron de la zona ecuatorial de Africa es prácticamente imposible que poseyeran la piel clara. A medida que fueron ocupando latitudes más al norte la radiación solar era más débil y la piel se fue aclarando. El mecanismo que permitió este "desteñido" fue el equilibrio entre la Vitamina D y el ácido fólico. 

Si los seres humanos hubieran conservado la piel oscura en cualquier latitud se habrían producido problemas de crecimiento ya que la vitamina D es la encargada del paso del calcio a los huesos.  La vitamina D se crea a partir del ergosterol y el colesterol procedentes de la dieta con la ayuda de los rayos ultravioletas. Sin luz solar, no se produce vitamina D. Por tanto, cuanto más clara sea nuestra piel, en latitudes de baja radiación solar, más vitamina D se producirá. 

No obstante, aún en zonas de latitud muy norteña, pocos seres humanos poseen una piel completamente desprovista de melanina. Ocurre que un exceso de radiación ultravioleta afecta al ácido fólico el cual actúa de forma activa en el proceso de reproducción. De esta manera al ácido fólico le interesa que nuestra piel sea oscura mientras que a la vitamina D, que sea lo más clara posible.

A medida que los hommo sapiens abandonaban África para irse a vivir más hacia el norte la radiación solar disminuía, de manera que la evolución seleccionaba a aquellos individuos de piel menos oscura para no tener problemas en la producción de vitamina D, siempre y cuando el balance con respecto al ácido fólico no fuera excesivamente desfavorable. El ácido fólico es una vitamina hidrosoluble, pero a diferencia de otras vitaminas del mismo tipo - como la vitamina C - se almacena en el hígado y es menos dependiente del sol.

Aunque parezca extraño, todos los remotos antepasado de los sonrosados islandeses fueron hombres de tez muy oscura y ojos pardos. ¿Cuánto tiempo tardaron en mutar de coloración? No demasiada. Se considera que la evolución tarda entre dos y dos mil quinientos años en cambiar la coloración de la piel para adaptarse al entorno. Y es un proceso que se puede invertir. Si lleváramos población escandinava al centro de África es probable que un par de milenios, sin siquiera cruzarse con habitantes originales de su entorno, se tornaría de piel oscura. De la misma manera la población negra que fue llevada de África a los Estados Unidos se tornará con el tiempo de un color mucho más blanquecino - si no blanco -. El por qué no ha ocurrido todavía se debe a que llevan en el país apenas 300 años, insuficientes para que la evolución actúe. En otros lugares se sabe que este cambio de coloración ha ocurrido.

Cuando los arios llegaron al norte de la India desplazaron hacia el sur las poblaciones originarias que en un principio eran de tez muy clara. Han transcurrido más de cuatro mil años y hoy en día los habitantes del sur de la India, expuestos a un alto índice de radiación ultravioleta, han vuelto a ser de tez muy oscura. De hecho en este país la división en castas está muy relacionada con la coloración de la piel. La casta superior, los brahmanes, son de piel casi tan clara como los europeos mientras que los intocables la tienen muy oscura.
El por qué se suele representar a los primeros sapiens con la piel blanca se debe únicamente a un estúpido "blancocentrismo" anacrónico. Para muchos ya era dificil asumir nuestra relación con los primates como para considerar seriamente que nuestros remotos bisabuelos eran de raza negra. 

Y así los museos y los libros de paleontología están plagados de sapiens africanos sonrosados que sólo existieron miles de años después de su llegada a Europa y Asia.

1 comentario:

  1. La correlación entre color de la piel y latitud no es perfecta, porque otros factores (como la disponibilidad de alimentos ricos en vitamina D y calcio, la nubosidad invernal, la cantidad de ropa que se vista y las preferencias culturales) pueden obrar a favor o en contra de la relación predicha. Los esquimales del Ártico, por ejemplo, en contra de lo que podía preverse no son de piel clara, pero su hábitat y su economía les permiten tener una dieta excepcionalmente rica en vitamina D y calcio.

    Los europeos septentrionales, que se ven obligados a vestir abundantes ropas para protegerse de los inviernos nubosos, fríos y largos, siempre corrieron el riesgo de contraer raquitismo y osteomalacia por falta de vitamina D y calcio. Este riesgo aumentó en cierto momento a partir del 6.000 a.C., cuando hacen su aparición en el norte de Europa colonizadores dedicados al pastoreo de vacas que no aprovechaban los recursos marinos. El riesgo habría sido especialmente grande para los mediterráneos de piel morena que emigraron hacia el norte con sus cultivos y animales domésticos. Muestras de piel de individuos caucásicos (prepucios de niños obtenidos en el momento de la circuncisión) que se habían expuesto a la luz del sol de días despejados en Boston (42° N) desde noviembre a febrero no produjeron vitamina D. En Edmonton (52° N) este período se amplió de octubre a marzo. Sin embargo, más al sur la luz consiguió producir vitamina D a mediados del invierno. Casi toda Europa está situada al norte de los 42° N. La selección natural se decantó claramente a favor de las personas de piel clara y sin broncear que podían utilizar las dosis de luz solar más débiles y breves para sintetizar la vitamina D. Durante los gélidos inviernos, sólo un circulito del rostro del niño se podía dejar a la influencia del sol, a través de las gruesas ropas, por lo que se favoreció la supervivencia de personas con las traslúcidas manchas sonrosadas en las mejillas características de muchos europeos septentrionales.

    La vitamina D se obtiene de pocos alimentos, principalmente de aceites e hígados de peces marinos. Pero las poblaciones de interior se ven obligadas a depender de los rayos del sol y de su propia piel para obtener el suministro de esta sustancia fundamental. El color de la piel específico de una población humana representa en amplia medida, pues, una solución de compromiso entre los peligros de una radiación excesiva y los de una radiación insuficiente, es decir, entre las quemaduras agudas y el cáncer de piel, por un lado, y el raquitismo y la osteomalacia, por otro.

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