Una de esas recetas que te salvan una comida o cena porque solo requieren dos ingredientes que siempre suelen estar disponibles en nuestros hogares. Por si fuera poco, el olor que desprende ya alimenta y está muy buena, ¿qué más se puede pedir?
INGREDIENTES (4 personas):
4 patatas grandes (una por comensal)
2 ó 3 pimientos verde de los que se usan para freír
Aceite virgen extra de oliva
Sal
Lavamos los pimientos, los cortamos por la mitad y retiramos las semillas.
Retiramos las mitades en una sartén con un chorro generoso de aceite de oliva y los empezamos a freír.
Cuando empiezan a ponerse blandos incorporamos las patatas peladas y cortadas en láminas finas. Revolvemos bien, incorporamos una cucharadita de sal y cubrimos a fuego medio.
Dejamos hacer durante media hora removiendo de vez en cuando. El agua que se ha condensado en la tapa de la sartén debe caer de nuevo en la misma para evitar que las patatas y los pimientos se quemen. Estará listo cuando las patatas se muestren blandas con una textura entre cocida y frita.
El sabor del pimiento habrá impregnado la patata, mejor resultado no puede haber.
