Por si a alguien no le suenan los malvaviscos, estamos hablando de marshmallows, unos dulces y esponjosos cilindros que se suelen consignar en el apartado de dulces destinados a los niños. También se les conoce como nubes, esponjas etc. En realidad el malvavisco tiene una larguísima historia. Es un subproducto de la raíz de una planta llamada así mismo malvavisco, la cual es rica en almidón y posee un sabor dulce. Actualmente, dada la dificultad para encontrar dicha planta, se suelen realizar con diversos ingredientes y un elemento gelificante que la sustituye. Los malvaviscos son muy populares en Estados Unidos, haciéndose asados o tostados, o bien integrados en bebidas como son el café o el chocolate.
INGREDIENTES (1 servicio) :
200 ml de leche
3 cucharadas de cacao en polvo sin azúcar
Azúcar a gusto del comensal
1 cuarto de cucharadita de extracto de vainilla
Mini marshmallows (deben caber 3 ó 4 en la superficie de la taza. Si no encontráis medidas pequeñas cortad malvaviscos grandes).
Calentáis la leche hasta que empieza a hervir. Diluid el cacao en polvo y cuando no quedan grumos incorporad el azúcar a menos que el comensal quiera servirse a su gusto o emplear un edulcorante.
Verted la esencia de vainilla y finalmente poner sobre la superficie los marshmallows, los cuales deben flotar e hincharse al contacto con el líquido.
Se sirve muy caliente siendo indicando para los días más fríos del invierno.
