Caldereta Menorquina de Langosta
Cigalas Picantes con Cebolla dulce
Sopa de Pescado al estilo Balcánico
Sopa de Brócoli y Queso Cheddar
Sopa de Rape con Gambas y Mejillones
Gazpacho de Espárragos Trigueros
Una forma original de servir los entrantes.
Lomo de Cerdo mechado con Queso
Lomo de Cerdo glaseado con Gravy
Codillo de Cerdo con Pasas al Ron
Solomillo de Cerdo con salsa de Anchoas
Pata de Jamón asada y glaseada
Medallones de Cerdo envueltos en Bacon
Costillar de Cerdo con Salsa Agridulce
Roti de Aguja de Cerdo con patatas a la mantequilla
Lomo de cerdo con salsa de mostaza y nata
Solomillo de cerdo con salsa Shiitake
Solomillo de cerdo con cebollas caramelizadas
Espárragos gratinados con vieiras
Mejillones en salsa de Tabasco
Mejillones con Salsa de Mostaza
Almejas Picantes a la Marinera
El Sauerbraten (palabra compuesta de Sauer, agrio, y Braten, asado de carne) es un plato tradicional renano que se consume en toda Alemania.De hecho muchos lo consideran el plato estrella de la cocina alemana (la "paella" o el"pulpo gallego" alemán, por así decirlo).
Consiste en carne que se marina durante algunos días y luego se estofa, añadiéndole pasas y otros elementos para conseguir una salsa agridulce. Dado que el marinado ablanda la carne, no es necesario - ni siquiera aconsejable - usar cortes de la mejor calidad ya que el resultado sería prácticamente indistinguible.
En esta receta se emplean algunos ingredientes que no son comunes en la cocina española. En primer lugar las bayas de enebro. Se trata de los frutos del enebro que se utiliza para aromatizar el marinado.
También se emplean, entre otras cosas, para dar sabor a la ginebra. Se puede encontrar en las zonas del supermercado destinadas a las especias, aunque no siempre, porque parece ser que se emplean en saborizar el gin-tonic. Tiene un sabor un tanto amargo y puede sustituirse por clavo, que será mucho más fácil de encontrar o simplemente no usar ninguna especia.
El otro ingrediente extraño para nosotros es el pumpernickel. Se trata de un pan oscuro de centeno, de sabor dulzón, que se usa para espesar la salsa. Se puede sustituir por pan de higo o por pan normal añadiendo un poco de azúcar. También se puede prescindir del mismo y usar para espesar maizena o una cucharada rasa de harina de trigo.
INGREDIENTES (4 personas) :
Para la marinada y la salsa :
Para el estofado :
En primer lugar vamos a preparar la marinada mezclando el vino, el vinagre, las verduras bien picadas, las bayas de enebro o clavo y los granos de pimienta. Esta marinada debe cubrir totalmente la carne que tengamos, tanto si son filetes gruesos, cortes de carne para estofado (tacos) o carne que se reserva para cocidos. Por tanto lo mejor es meter la carne en un recipiente que permita que al rellenar con la marinada la cubra totalmente. Dejamos en el frigorífico durante al menos 48 horas.
Transcurrido el tiempo extraemos la carne y la dejamos escurrir hasta que quede bien seca, sin perder el líquido que recogeremos de nuevo.
En una sartén a fuego medio con un poco de mantequilla clarificada pasamos la carne previamente bien seca y salpimentada hasta que toma color. No es necesario que se haga del todo, y de hecho es contraproducente.
Retiramos y reservamos, intentando evitar que la carne se enfríe.
Separamos el caldo de las verduras y retiramos las bayas o los clavos de olor así como los granos de pimienta. En la misma sartén donde hemos pasado brevemente la carne incorporamos las verduras junto a la cucharadita de concentrado de tomate.
Dejamos hacer hasta que el sofrito toma cuerpo. En ese momento incorporamos el caldo del marinado tras pasarlo por un colador y seguidamente añadimos la carne, dejando hacer a fuego medio-bajo. Añadimos las pasas.
Dejamos hacer durante un par de horas con la cazuela tapada. Media hora antes de finalizar la cocción comprobamos de sal y pimienta, rectificando si fuera necesario. Si el caldo es demasiado claro se añade pumpernickel desmigado y si no maizena. Si lo queréis más agridulce se añade una cucharadita de azúcar.
Se sirve bien caliente y si la carne estaba en una pieza, cortada en lonchas según número de comensales. Si todo ha ido bien el sabor será agridulce y la carne se deshacerá literalmente, sin necesidad de emplear cuchillo para cortarla.
Se acompaña de spätzle (pasta hecha de huevo) como en la imagen o bien de patatas cocidas o más raramente arroz cocido.
Las bocas no son más que las pinzas del buey de mar. Mi recomendación es comerlas simplemente cocidas, sin ninguna salsa ni aditivo. Si las compráis frescas sólo hay que cocerlas pero eso hay que hacerlo bien o comeremos una especie de goma sintética en lugar de la deliciosa carne que esconden las pinzas.
Si buscáis un entrante elegante para las comidas navideñas pero a la vez no muy caro esta sopa es perfecta.
La sopa de almejas es uno de las recetas puntar de los Estados Unidos. Allí se denomina Clam Chowder y más específicamente New England Clam Chowder pues es allí el lugar de origen de la misma, aunque en la actualidad existe este tipo de sopa en toda la costa este y oeste.
Por regla general se emplea un tipo de almeja grande, con gajo también de considerable tamaño. Se trata de almejas que crecen en profundidad y aguantan grandes presiones y condiciones adversas. Esto hace que la carne sea dura y de inferior calidad a las almejas a las que estamos acostumbrados en España, las cuales se suelen recolectar en las rías en condiciones mucho más benignas.
En España las almejas más habituales son las procedentes de cultivo en Galicia, aparte de las de ría, así como las chirlas o rosellonas que suelen proceder de Huelva. La carne es blanda y requieren muy poco tiempo de cocción. En cambio la carne de las chowder o de las cherrystone - que son originarias de la costa este de los Estados Unidos - requiere tiempos largos de cocción (aunque sin pasarse) y se trocean por el tamaño que tienen. En esta receta vamos a emplear las chirlas o almejas de carril gallegas habituales.
INGREDIENTES (4 personas ) :
Introducimos las almejas en abundante agua con sal. Deben permanecer así durante al menos un par de horas para que se limpien de arena. Una vez están limpias las llevamos a una cazuela y con muy poca agua, con la tapadera puesta, las calentamos al vapor para que se abran. No más de 3 minutos. Al abrir la tapadera veremos que la mayoría se han abierto. Las que no lo hayan hecho se descartan ya que significaba que al recolectarlas estaban muertas. Extraemos la carne y la reservamos.
Cortamos el bacon en trocitos y lo incorporamos a una cazuela a fuego medio-bajo para que se fría con su propia grasa (no hace falta añadir ni aceite ni mantequilla).
Cuando el bacon comienza a estar crujiente añadimos la cebolla bien picada. Pelamos y cortamos las patatas en cubos pequeños de tamaño regular. Los vertemos sobre el sofrito y añadimo el agua o el caldo de pescado. Subimos el fuego para que hierva y luego lo bajamos para que las patatas se vayan haciendo.
Cuando las patatas están ya blandas separamos algunos cubos y los aplastamos, reincorporándolos al caldo, para que lo espese.
Añadimos la leche y la nata, evitando que hierva porque de hacerlo se podría cortar la nata. Incorporamos la carne de las almejas y dejamos hacer durante un par de minutos, rectificando de sal y pimienta antes de apagar el fuego.
Se puede servir espolvoreando por encima perejil picado, dados de pan frito o incluso guardando algunas almejas enteras con la concha para que sirvan de decoración.
Una receta muy delicada que seguro que podéis emplear para cualquier comida festiva.