El Roast beef con Yorkshire pudding es la quinta esencia de la cocina inglesa más suntuosa. Tanto es así que se suele reservar para los domingos muy especiales o fiestas señaladas como la Navidad.
El Roast beef es un asado de carne mientras que el Yorkshire pudding es un pequeño pudding - una masa que se solidifica por la acción coagulante del huevo - con forma de cuenco y que se suele servir junto al primero. No son indisociables, es decir, puedes servir Roast beef acompañado de patatas asadas y no hay problema alguno, pero el Yorshire pudding sí que debería estar asociado a un asado, preferentemente de carne de res pero también de ave (pollo, pavo o pato). La razón es simple.
Dado que la carne siempre ha sido muy cara, cuando ésta empezó a popularizarse entre las clases medias inglesas se dieron cuenta que la cantidad que se podía servir por persona no era suficiente para aplacar el hambre. Por ello se requería crear platos adicionales que llenaran el estómago. Fue entonces cuando se ideó el Yorkshire pudding, básicamente una masa de harina, leche y huevos que se aderezaba con los jugos que desprendía el asado. De esta manera el pudding se servía ANTES del asado y con ello el "hueco" del estómago no estaba tan vacío para cuando llegara la carne.
Se podría argumentar que más fácil habría sido llenar la fuente del asado con patatas y verduras, pero por aquel entonces el uso de la patata no eran tan común como en la actualidad. De hecho la patata constituía una especie de único alimento para las clases pobres, sustituyendo a nabos y otros tubérculos de uso común en la Europa medieval y aún así con muchas reticencias, con la misma consideración que las raíces o los brotes que se encontraban por el campo. Debemos pensar que hasta el siglo XVIII las patatas se reservaban para el consumo animal y fue Federico el Grande de Prusia, el cual harto de las hambrunas que asolaban sus territorios, impuso el cultivo de las patatas para el consumo humano. Aquello para la gente fue como si de repente nos dijeran que debemos comernos el alpiste del canario y el pienso de nuestro perro.
Con el paso del tiempo la economía de la clase media mejoró, incluso la de las clases bajas, y el Yorkshire pudding pasó a ser acompañante de la carne. El "hueco" del centro (luego explico cómo se logra) se empleó para rellenar con verduras asadas o bañando con gravy (caldo) y además se acompañó de las antaño denostadas patatas y de otros acompañamientos.
INGREDIENTES :
Para el Roast Beef:
- 1 pieza de carne de res para asar. Lomo y solomillo son lo más habitual. Debéis calcular 200 gramos de carne por comensal, de manera que si tenéis una pieza de 1 Kg habría suficiente para 5 personas. Si calculáis abundancia de acompañamientos (patatas, verduras, yorshire pudding etc) con 1 Kg daría para 6 personas.
- Aceite de oliva
- Sal y pimienta al gusto
- Hierbas secas (romero, tomillo, orégano) opcional
Para el Yorkshire Pudding:
- 150 g de harina de todo uso
- 4 huevos
- 200 ml de leche (1 vaso)
- Sal al gusto
- Aceite de res (o aceite de oliva) para los moldes
- Moldes de flan metálicos bajos y anchos
Para el "Gravy" (opcional)
- 2 zanahorias
- 1 puerro
- 1 cebolla
- 1 rama de apio
- Una cucharada de bovril (concentrado de carne)
- 1 litro de agua
- 1 cucharada de harina
- Mantequilla
En primer lugar vamos a hacer el asado de carne propiamente dicho.
Los primero que hay que hacer es precalentar el horno a 220°C. Debemos dejar que el horno precaliente bien. Mientras extraemos la carne del frigorífico y dejamos que tome la temperatura ambiente.
Frotamos la carne con sal, pimienta y hierbas secas al gusto.
En una sartén grande, calentamos un chorro generoso de aceite de oliva a fuego alto.
Con cuidado, vamos sellando la carne por todos lados hasta que esté dorada. Intentad no pincharla con un tenedor o similar. Lo mejor es emplear unas pinzas grandes y paciencia, es cuestión de ir dando la vuelta para que se dore pero evitando que se haga por dentro.
Llevamos la carne a una bandeja para horno grande y si vamos a hacer gravy (caldo) añadiremos alrededor las zanahorias, la cebolla, el puerro y la rama de apio bien troceadas.
Asamos la carne según el peso (aproximadamente 15 minutos por cada 500 g para un punto medio). Es decir, para 1 Kg sería media hora. Se lo que estáis pensando, que así queda poco hecho en el centro pero es que el roast beef se suele dejar rosado en el centro. Si esto no os gusta, aumentad el tiempo de horneado.
Transcurrido el tiempo la carne del horno y la dejamos reposar antes de cortarla en rodajas.
Mientras se hace la carne vamos a hacer el Yorkshire Pudding. Lo primero que tenéis que hacer es meter en una bandeja superior o inferior al asado los moldes que vais a usar. Es imprescindible que estén a la misma temperatura que el asado para que al hacer el pudding queden con esa forma especial. Los dejáis dentro, mientras se hace la carne, para utilizarlos luego.
En primer lugar batimos los huevos en un bol grande.
Agregamos entonces la harina bien tamizada y mezclamos bien hasta obtener una masa suave.
Incorpora la leche tibia gradualmente, batiendo y asegurándonos de que no haya grumos.
Agregamos sal al gusto (media cucharadita sería suficiente) y dejamos reposar la mezcla durante al menos 30 minutos. ESTO ES IMPORTANTÍSIMO. Si no hay reposo, el pudding no queda bien.
Recogemos de la bandeja de la carne los jugos que ésta desprende. Si no hay demasiados jugos podéis emplear un poco de aceite de oliva. Con cuidado de no quemarnos colocamos una pequeña cantidad de los jugos del asado o el aceite de oliva en cada molde para Yorkshire pudding y los calentamos en el horno hasta que esté muy caliente (esto especialmente si habéis colocado aceite de oliva, el jugo de carne ya estará caliente). La cantidad a poner no es mucha, una o dos cucharadas a lo sumo.
Ahora vertemos la mezcla de leche, harina y huevos en los moldes caliente y horneamos junto a la carne durante unos 20 minutos o hasta que los puddings estén dorados y se hayan hinchado. Si véis que incorporar la mezcla sin sacar los moldes es casi imposible, abrís la puerta del horno, adelantáis la bandeja un poco hacia fuera y con suma rapidez los rellenáis. Lo importante es que no se enfríen.
Cuando los puddings hayan quedado dorados e hinchados veréis que no hay el famoso "hueco" en el centro. Al sacarlos veréis que rápidamente el pudding se desinfla por el centro ya que no lleva levadura. Esto hará que tome la forma que veis en la fotografía. Se desmoldan y reservan.
Ya tenemos dos cosas, la carne y el pudding.
Ahora, si queréis gravy para bañar la carne, recogéis las verduras que se han asado y las pasáis por la batidora de mano. En una cazuela incorporamos una nuez de mantequilla y en ella freímos una cucharada de harina hasta que se vuelve marrón. Añadimos entonces el puré resultante de las verduras y poco a poco el agua que previamente hemos calentado. Para darle un toque final, se añade el bovril - concentrando de caldo - y ya tenemos el gravy.
Esto requiere un poco de sincronización pero como veis el asado está listo en menos de una hora. Merece la pena, la carne queda jugosa y con el pudding queda una comida redonda.


