INGREDIENTES:
- 1 vaso (200 ml) de leche tibia (aproximadamente a 40°C)
- 2 cucharadas de levadura seca activa (levadura de panadero)
- 1/4 vaso de azúcar granulada
- 1/3 vasos de mantequilla sin sal, derretida
- 1 cucharadita de sal
- 3 a 3 1/2 vasos de harina para todo uso
- 1 huevo grande, batido (para batir el huevo)
En un bol pequeño, combinamos la leche tibia, la levadura seca activa y el azúcar. La dejamos reposar durante unos 5 a 10 minutos hasta que la mezcla se vuelva espumosa.
En un bol grande, mezclamos la mantequilla derretida, la sal y la mezcla de levadura activada. Agregamos poco a poco la harina tamizada (para que no haga grumos), revolviendo continuamente, hasta que se forme una masa suave.
Colocamos la masa sobre una superficie enharinada y amasamos durante unos 6-8 minutos o hasta que quede suave y elástica. Agregamos más harina si la masa está demasiado pegajosa. Si tienes una máquina amasadora, un robot o similar, ahora es el momento de usarlo.
Colocamos la masa en un bol engrasado, cubriéndola con un paño húmedo y dejándola reposar en un lugar cálido hasta que duplique su tamaño, aproximadamente 1 hora.
Golpeamos la masa para quitar el aire y la aplanamos sobre una superficie enharinada. Dividimos la masa en porciones pequeñas para darles forma de panecillos redondos.
Colocamos los panecillos formados en una bandeja para hornear, cubriéndolos con un paño húmedo y los dejamos reposar durante otros 30-45 minutos.
Precalentamos el horno a 190°C.
Pintamos la parte superior de los panecillos con huevo batido para obtener un acabado dorado.
Horneamos a continuación durante 12-15 minutos o hasta que los panecillos estén dorados.
Y listos para comer. Calientes o tibios, untando en ellos mermelada, mantequilla o miel son una pasada.
